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Conectar con mi propósito de vida

Buscar el propósito es una invitación a mirar dentro de nosotros mismos, silenciándonos en ese sumergimiento hasta que, desde el interior, emerja un sentido, una lucidez y una noción.

Pasamos la vida pensando que es lo que queremos, muchas veces ni siquiera alcanzando una respuesta, a veces llegamos a la claridad que queremos sentirnos exitosos, tener una relación de pareja feliz, viajes cada año y alegrías frecuentes, de seguro todos buscamos lo mismo, sin embargo, la pregunta esencial e importante es: ¿qué es lo que la vida espera de nosotros?

Si no logramos llegar a esa pregunta esencial, nos pasamos el tiempo de vida sintiéndonos vacíos, e incluso creyendo que el encontrar un propósito, al fin nos llenará y con ello lograremos estar completos.

No obstante, el propósito vital, no puede reducirse a una única actividad que realizo para ganarme la vida, no podemos reducirlo sólo a nuestra profesión, es mucho más amplio y trascendente que ello.

Sin embargo tendemos a asociar comúnmente propósito a profesión, ya que desde muy pequeños desde la familia, la escuela y la sociedad se nos inculca que valemos de acuerdo a la función que elijamos realizar en la sociedad, valorizando incluso unos oficios más que otros, llegando a sentirnos indignos si no somos capaces de conectar con un buen trabajo cuando somos adultos.

Sin embargo, nuevamente, la pregunta esencial aquí es ¿qué es lo que la vida espera de nosotros?

Cuando comenzamos a vaciarnos del ruido,  la escucha a la madre vida se hace más clara, y en ello es posible que en el interior aparezca un pequeño halo de luz que viene a mostrarnos de que formas podemos servir a la vida. Esos halos son señales compuestas del amor, la pasión y el regocijo, de esa forma, la pasión movilizadora es como un faro que nos muestra el camino, la pasión guía hacia donde conduce la búsqueda del propósito.

Mi principal forma de escuchar la vida y permitir que esta me tome y me guíe ha sido la meditación, el meditar en que pasamos del hacer al ser, y luego al no ser, nuestros sentidos se neutralizan y nuestra consciencia se torna capaz de acceder a información en otros niveles.

Con esta práctica poco a poco nos hacemos oyentes de la vida.

Ocurriendo una escucha constante de la sabia guía interna, y esa guía sabia, llamada intuición, es la que finalmente nos muestra que el único propósito de la vida es vivir. En ese sentido, lo más lúcido aquí es pensar que el proceso de búsqueda del propósito, es inmensamente más importante que la respuesta que lleguemos a encontrar. El camino que se recorre en la búsqueda es lo trascendente, lo que se encuentra es secundario a ello.


Si asumimos que el propósito de la vida, es la vida en sí misma, entonces ¿cómo puedo saber a qué dedicarme? ¿Qué tareas puedo realizar para estar al servicio de la vida? Y aquí está la clave de que el viaje de búsqueda de propósito continúa siempre, sin embargo, este viaje debe ser sumamente lúcido, puesto que en la búsqueda está el vivir, y en esa búsqueda nos reconocemos y nos encontramos a nosotros mismos. Buscando mi propósito aprendo acerca de la existencia y acerca de mí.

Esta es una visión que nos aliviana el camino, sin embargo, si no hemos sido capaces de tomar la vida, diciéndole sí con todo lo que ella trae, el que no haya otro sentido más que vivir puede tornarse muy desalentador.

Por lo tanto, la búsqueda del propósito es un viaje que nunca acaba, y para realizarlo en completitud, debo ser capaz de tomar la vida que viene desde lo más antiguo, y pasa a través de mí para que yo pueda ofrendarla a través de mi pasión y mis dones en el presente.

En el viaje del propósito, me encuentro a mí misma, actualizo la mujer que soy, me actualizo a mi verdad en cada etapa vital. Para ello en el camino debo decirme también a mí misma, a que soy merecedora de existir, y llegar a enraizar en mí esta afirmación hacia la vida, requiere que yo sane cualquier huella de abandono o rechazo original, que yo traiga desde mis padres, los canales humanos a través de los cuales yo llegué a la vida.

 

En síntesis, nuestra principal tarea de la vida es vivir, si nos pasamos la vida buscando un propósito ya que estamos seguros esto nos hará sentir más llenos, la búsqueda pierde su sentido y nos perdemos la oportunidad de vivir, la búsqueda fracasa, pues se torna una búsqueda en que no estamos conscientes de los tramos del camino. Debemos ser conscientes de cada centímetro, debemos ser conscientes que ya estamos completos y en nuestra mejor versión.


El la vida buscamos, porque ello es una necesidad interna, todos o la mayoría somos movilizados por esa búsqueda, pero la mayor parte del tiempo no sabemos qué es lo que estamos buscando, por lo tanto ¿Cómo vamos a encontrarlo? Así también, la mayor parte del tiempo, buscamos en el lugar equivocado, buscamos fuera lo que está dentro. Debemos sincronizar y alinear nuestra búsqueda.

Lo primero que podemos descubrir y reconocer es que nos buscamos a nosotros mismos, buscamos nuestra versión auténtica, llegar a vivir desde nuestra verdad. El buscador, es lo buscado. Por ello es tan importante llevar la búsqueda hacia dentro y crecer hacia dentro de ella.

Al comienzo está muy oscuro y es natural que esto sea confuso. Es como cuando estamos encandilados. Nuestras pupilas deben reajustarse. La meditación nos ayuda a hacer ese reajuste en nuestra alma, hasta que ver luz dentro se torna algo natural.

Síntesis

La búsqueda del propósito es algo universal y sólo algunos nos hacemos conscientes de ello. Estamos toda nuestra vida buscando algo y ese movimiento o impulso a buscar, es parte de nuestra naturaleza.

En esta búsqueda como un camino constante a lo largo de toda la vida, nos estamos buscando en realidad a nosotros mismos. Ello es una forma de actualizar nuestra verdad, en cada etapa de la vida.

Esta búsqueda tiene dos capas, una en que cada uno de nosotros vive a través de lo que le despierta pasión y la otra más profunda en que el propósito de la vida compartido es V I V I R. Simplemente VIVIR.

Viviendo el buscador se encuentra y reconoce a sí mismo, en su verdad. Se actualiza con la verdad que le comunica su alma en cada etapa de su vida.

A medida que silenciamos el ruido de la mente, podemos escuchar la voz suave del alma. La meditación es por excelencia una forma de silenciar la mente.

Si encuentro un propósito que me apasiona, eso no significa que deje de buscar, la búsqueda es constante, continúa.

Puede ser que mi propósito cambie en otro momento vital, sin embargo, el propósito de simplemente vivir, jamás cambia.

En el pasado, nos perdimos de nuestra alma cuando se nos inculcó desde el afuera que encontrar una profesión determinada sería encontrar un propósito. El propósito va mucho más allá del trabajo de cada quien, es algo más esencial.

Servir a la vida, puede ser a través de diversos caminos, por qué elegir uno si puedes elegir varios.

CONCLUSIÓN

MI PROPÓSITO ES MANTENER MI FUEGO SIEMPRE ENCENDIDO. EN ARMONÍA CON TODO EL UNIVERSO.

 

Por Ximena Nohemí

 

Te invito a ver mi charla sobre propósito de vida

Creadora de Cántaro Sagrado, psicóloga y psicoterapeuta dedicada a la investigación y resignificación de memorias uterinas. Le apasiona escribir, danzar, viajar y acompañar a otras mujeres en su proceso de sanación. Es por ello que hoy su trabajo busca sanar la raíz de todo lo que pueda dificultar el máximo despliegue del propio potencial en el presente, para que vivamos en este mundo como mujeres y hombres cada día más en paz.

2 comentarios en “Conectar con mi propósito de vida

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