Conocer tus emociones para maternarte a ti misma con sabiduría

Una tarea muy importante del automaternaje es la gestión emocional que hacemos de nuestros estados internos. El cómo lidiamos con las emociones y cómo resolvemos los desafíos de la vida en torno a ellas, promueve el desarrollo de nuestra madurez emocional. 

La observación interna de las emociones favorece la inteligencia emocional, puesto que desarrollamos la habilidad de hacer una lectura de nosotras mismas en torno a la información que nos aporta cada emoción.

Este conocimiento es clave en el proceso de crecimiento personal, puesto que nos ayuda a regularnos, medir las consecuencias de nuestras acciones y tomar decisiones basadas en aquello que es coherente para nosotras.

Algo muy importante de saber es que emoción es diferente de sentimiento. 

Mientras las emociones ocurren en un corto plazo y las compartimos con los seres sintientes del reino animal, los sentimientos se sostienen a largo plazo, ya que conllevan un procesamiento emocional que finalmente se traduce en un estado de mayor elaboración. 

Mientras que las emociones son cinco: Enojo, miedo, tristeza, amor, alegría (en algunos planteamientos agregan la sorpresa). Los sentimientos abarcan una amplia gama de palabras que definen estados internos diversos como por ejemplo: esperanza, inspiración, vergüenza, represión, compasión, etc. 

Por lo tanto, los sentimientos son las emociones puestas bajo la lupa de la consciencia, llevándonos a una interpretación y un aprendizaje que ha sido elaborado a partir de ellas. Los sentimientos nos acompañan gran parte de la vida y nos pueden llegar a definir como personas, ya que determinan la percepción que tenemos de nosotras mismas.

Por ello es que aprender a distinguirlos, nos ayuda a reflexionar profundamente de nuestros procesos internos para darle sentido a nuestra existencia y crear un significado personal del sentido profundo de nuestra vida.

Maternarnos sana y sabiamente a nosotras mismas nos desafía a activar a la observadora lúcida interna para contemplar las emociones y sentimientos que las situaciones nos desencadenan y desde allí tomar las mejores decisiones para el presente. 

“Las emociones son procesos organizadores a los que es necesario prestar atención”. Leslie Greenberg.

Las emociones son una guía interna, un barómetro de bienestar. Un mensaje emocional puede mostrarnos que hay un problema, para que luego de reflexionar acerca de él podamos crear soluciones a nuestras circunstancias. 

Las emociones se centran en el presente, pero también están influenciadas por las imágenes internas que tenemos del pasado. Cuando irrumpen como sensaciones desagradables nos muestran asuntos que no han sido reparados terapéuticamente y que necesitan nuestra atención y capacidad de acción. 

Por ejemplo, cuando experimentamos un miedo que realmente no tiene relación con el contexto del presente, sino que más bien viene como un patrón de la infancia donde se vivieron situaciones de desamparo y miedo profundo.

Aquí es donde la observadora lúcida interna que reconoce que hay una información que se está revelando a partir de esto, colabora con la mujer adulta para que sea ella quien tome acción y busque soluciones transformadoras en que estas emociones del pasado puedan encontrar su solución.

“Las emociones referentes a cosas que ya han ocurrido difieren de las respuestas emocionales vitales del presente. Las emociones del pasado que se recuerda suelen ser fuente de problemas emocionales. Por eso, una primera distinción que es importante realizar es que resulta necesario considerar como diferentes las emociones sin resolver acerca de sucesos del pasado, de las respuestas emocionales a situaciones del presente”. Leslie Greenberg

Para encaminarse en este aprendizaje, lo primero a saber es que toda emoción indica la necesidad de un movimiento. 

Por ejemplo, la rabia nos ayuda a marcar límites con aquello que nos hace sentir atropelladas y defender el espacio personal con fiereza si es necesario. 

La tristeza nos muestra que necesitamos conectarnos a nuestros afectos, ya que hay algo importante que se ha perdido, necesitamos buscar conexión y apoyo sincero. 

La alegría nos enseña que hemos alcanzado algo importante para nosotras y que estamos donde queremos estar, es un indicio de celebración. 

El miedo nos hace ver las circunstancias, para poder cuidar de nosotras mismas de la mejor manera, así como ser conscientes de posibles peligros que podamos estar corriendo. 

El amor es tanto emoción como sentimiento. Aprendí que se puede sentir un amor espontáneo y genuino frente a sucesos del presente. Además de un amor profundo y duradero hacia las personas que forman parte de nuestra vida. 

Espero que esta información te ayude a identificar puntos clave de tus estados internos. Aplicando la distinción de emociones y sentimientos, además de poder identificar si cada uno de estos vienen del presente o del pasado, te ayudará a tomar decisiones que te acerquen cada vez más a tu madurez emocional, liberándote de ser presa de patrones emocionales del pasado que se repiten al reclamar la sanación de las heridas de la infancia.

Que esta información te entregue mucha luz y conocimiento de tu ser. 

Con amor inmenso, Ximena.

 

Bibliografía sugerida

Emociones una guía interna. Leslie Greenberg



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