Ciclo menstrualMenstruación

Trance menstrual

Como mujeres nuestro interior está en un movimiento constante, entre los mundos de arriba y de abajo, y ello ocurre debido a los ritmos cíclicos de nuestro útero. Me refiero como mundo de arriba, al cotidiano, con la experiencia de sentirnos con energía hacia afuera, sociables y livianas. El mundo de abajo a diferencia de ello, es cuando nos experimentamos con la energía hacia dentro, con anhelos de soledad, tranquilidad o incluso, más conscientes de la propia herida. Aquí muchas veces aparecen sensaciones difíciles de llevar, como la vulnerabilidad y la soledad, sin embargo, también es un tiempo en que estamos muy conectadas al misterio, a la propia medicina y la nuestra forma íntima de vivir la espiritualidad como mujer.

Estas oscilaciones ocurren ya que útero es un órgano multidimensional, que en cada una de sus facetas nos conduce a experimentar diferentes estados de consciencia, lo que hace que nuestra espiritualidad femenina no sea lineal, sino totalmente cíclica.

Puedo pasar tiempos vitales siendo sumamente espiritual y otros siendo sumamente mundana y ello no significa que seamos contradictorias, por lo que para mí ello ha significado aprender habitar mi cuerpo en su completitud.

Por ello es que con este artículo te hago una invitación a habitarte, con todo lo que hoy se moviliza dentro de ti, te hago una invitación a transitar con la confianza de que todo está en constante movimiento y si bien hoy tal vez podrías estar habitando tu inframundo, ten fe, que progresivamente experimentarás un ascenso y te sentirás liviana nuevamente. Aprender a danzar con los ritmos espirales del alma es nuestra gran tarea.

Específicamente el momento de sangrado del útero, nos lleva a un descenso con el cuál experimentamos un estado de trance. Por ello es que, la menstruación, es el tiempo en que la consciencia está en su nivel más profundo y más amplio a la vez.

De no proseguir con este movimiento natural, intentando sostenernos en el mundo de arriba debido a las exigencias externas, el trabajo, la familia u otros, nos desequilibramos y acumulamos a un gran desgaste energético a lo largo del tiempo, que puede incluso terminar por desconectarnos de la voz sabia de nuestra alma, quien guía nuestros pasos en este tránsito de la vida.

Por mi parte, he llegado a la idea clara de que la menstruación nos conduce a un micro trance espiritual y muchas veces éste se torna difícil de sostener, ya que hacer este viaje hacia adentro de forma óptima, exige fuerza física, mental y emocional, y por sobre todo, nos exige haber trabajado a nivel terapéutico nuestra herida, de lo contrario el viaje de descenso se torna muy agobiante en cada sangrado.

Cuando nos dejamos conducir por la guía sabia de nuestro cuerpo, y realizamos el movimiento que naturalmente se va dando en la escucha interior, nos llegan obsequios de comprensión y sabiduría para nuestra vida, estos sólo brotan una vez que alcanzamos niveles profundos de consciencia.

Por lo tanto, permitirnos experimentar el viaje de trance menstrual es profundamente clave para la regeneración de nuestra vida interna y así llegar establecer aprendizajes para encaminarnos hacia la mujer sabia.

Quiero compartir que esta información ha emergido de la meditación y la escritura en cada una de mis menstruaciones a lo largo de los años, no provienen de investigación científica de ningún tipo, por el contrario, es puramente reflexión filosófica femenina.

Por Ximena Nohemí

Creadora de Cántaro Sagrado, psicóloga y psicoterapeuta dedicada a la investigación y resignificación de memorias uterinas. Le apasiona escribir, danzar, viajar y acompañar a otras mujeres en su proceso de sanación. Es por ello que hoy su trabajo busca sanar la raíz de todo lo que pueda dificultar el máximo despliegue del propio potencial en el presente, para que vivamos en este mundo como mujeres y hombres cada día más en paz.

4 comentarios en “Trance menstrual

  1. hola, gracias por compartir tus reflexiones, sin lugar a dudas entre todas aprendemos y somos mas poderosas.
    muchas veces me cuestione el ser a veces muy espiritual y otras mundanas, y ahora entiendo que somos parte de un todo y que debemos aceptarnos así, solo asi somos complitud… cariños

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