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La curandera del corazón de las mujeres

Hay una vieja curandera que recorre el tiempo y el espacio a través de las historias y los sueños de las mujeres. No duerme, jamás descansa, porque ella no lo necesita, es etérea y siempre está en movimiento. La curandera no tiene una casa y no es de ninguna nación. Su hogar es el corazón de cada mujer que añora sanar, depositando en éste su medicina y rezo de sanación.

Tiene largos cabellos canos de plata, piel seca, arrugada y quebradiza. Ojos negros y pequeños como aceitunas,  manos  huesudas y espalda encorvada.  Viste un ropaje negro, antiguo y ya gastado. En su mano izquierda lleva una bolsa en la que porta su magia y también unas cuantas historias que contar de todo lo que ya ha vivido. Lleva un sombrero de paja y sobre su espalda hay un manto bordado con hilos rojos, negros y blancos, con el que cubre a las mujeres que va a asistir. Lo deposita sobre ellas, las acuna como hijas y las envuelve en un canto de cuna, ya que ella es la madre universal de los heridos. Cuando canta, su aliento dibuja escenas antiguas donde se pueden ver animales de poder y geometrías que muestran a la mujer las señales del camino a seguir.

Cuando una mujer está sintiendo un dolor profundo, la curandera acude a ella y vela sus sueños, desenredando lo que está enredado, limpiando lo que está sucio, soplando lo que se deba soltar.

 



Ella recibe en su vientre a todas sus hijas por igual, la he sentido junto a mí cuando mi alma la ha necesitado. Allí está sanándome, soplando mis tristezas con plumas de águila y cóndor, para que dentro del mundo de mis sueños se transformen en bandadas de aves y vayan a un lugar sagrado del alma, y así al volar sean semillas de esperanza, coraje y amor. Si en la noche te duermes sintiendo un gran dolor del alma, por la mañana notarás como éste ha disminuido, con ello tu corazón estará más liviano, pues hay una alquimia que ha ocurrido por causa de los rezos de la curandera.

 Ella es una vieja que cumple su misión incansablemente como ninguna otra, humilde y silenciosa, sólo lo hace por el gusto de seguir existiendo y ayudando a las mujeres a evolucionar en su dolor. Así es y seguirá siendo, hasta que la última mujer del hilo rojo sane su herida ancestral, recién ahí la curandera podrá irse a dormir y descansar por toda la eternidad. Y en ese último aliento de su alma, ella sabrá que su misión ha sido cumplida.

Este cuento medicina es parte de mi primer libro Relatos del Cántaro

Con amor para todos y todas

Feliz We Tripantu

Por Ximena Nohemí Avila Hernández

 

Copyright © 2018 Ximena Ávila Hernández.

 

Creadora de Cántaro Sagrado, psicóloga y psicoterapeuta dedicada a la investigación y resignificación de memorias uterinas. Le apasiona escribir, danzar, viajar y acompañar a otras mujeres en su proceso de sanación. Es por ello que hoy su trabajo busca sanar la raíz de todo lo que pueda dificultar el máximo despliegue del propio potencial en el presente, para que vivamos en este mundo como mujeres y hombres cada día más en paz.

27 comentarios en “La curandera del corazón de las mujeres

  1. Hola Ximena, hace muy poco estuvo conmigo. Me dormí con mucha pena y en mis sueños encontré las palabras que quise decir y los movimientos que mi cuerpo no pudo realizar porque mi mente lo detuvo. Leo ésto y realmente me hace sentido.
    Gracias

  2. Gracias por compartir esta sabiduría sagrada y ancestral. Nada más leerla sentí acariciar mi Alma. Gracias de corazón! !!
    Que bueno encontrarte!!

  3. Kisiera k esa hermosa curandera sabe mi alma mi corazón destruido k ya no aguanta mas está pena k a cada momento ahoga mi corazón de lágrimas

  4. Nuestras almas se elevan en los sueños y nos encontramos c quiénes estamos destinados a a hacerlo..Siempre lo decía mi abuela.. Gracias al leer esto reafirmo que estamos guiadas y cuidadas …<3

  5. Me hiso recordar a mi madre, aun que no era curandera sabia de ciertos remedios caseros y se los aplicaba a quien los necesitaba. uno a veces no lo toma en cuenta pero, despues mire que la gente la apreciaba y es que, ella tambien se quitaba el bocado de la boca para que otros comieran… ojala que ella este donde queria estar con DIOS.

  6. Querida Ximena….Gracias por plasmar lo que he sentido siempre….Siento que es una Madre Universal…que nos acuna a tod@s…..también a nuestros varones….que tanto mimo necesitan…Abrazo del Alma

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