Soy Ximena, psicoterapeuta de mujeres. A lo largo de trece años, tanto en consulta privada como en los programas de la escuela he visto en innumerables ocasiones como las mujeres tenemos una tendencia a estar tomadas por cargas que vienen desde las anteriores mujeres de nuestro linaje: madre, abuelas y bisabuelas especialmente. Estas cargas se manifiestan a través de diversas sensaciones, creencias, emociones y conductas que repetimos desde ellas y que conforman bucles de los cuáles no logramos salir tan fácilmente, pues necesitamos realizar un movimiento curativo de reacomodación de las cargas en el pasado al que corresponden para que estas no determinen nuestro presente.
Por ejemplo, un patrón que comúnmente repetimos desde el legado femenino es el no poder dar lugar al gozo y al placer en nuestras vidas, por lo que llevamos un cuerpo que se contrae o se cierra al placer. Lo que ocurre debido a que muchas mujeres han venido a la vida cargadas de patrones que (1) priorizan el cuidado a los otros, pues como somos criadas bajo el manto de cuidar y servir a los demás dejándonos en último lugar y esto no solo es algo que nos ocurre a nosotras, existe toda una hilera de mujeres que han vivido de la misma forma. (2) En segundo lugar estas memorias femeninas nos pueden llevar a un conflicto con la sexualidad al verla como algo vergonzoso o sucio desde las experiencias traumáticas en torno al tema que pudieron experimentar nuestras antepasadas. En caso de heridas en la sexualidad nuestras antepasadas tuvieron que cerrar su cuerpo, contraerlo para protegerse y heredamos este mecanismo de protección y si bien intenta protegernos de vivir el mismo abuso que vivieron las antepasadas, lo cierto es que en nuestro disfrute del cuerpo nos limita. Cargar memorias de abuso que impiden tener un cuerpo abierto y receptivo a la vida. Y es este el movimiento que precisamos hacer en el Training de sanación de memorias uterinas, dejar el pasado en el lugar al que corresponde y mirar hacia la vida.
Por lo tanto, en tu camino curativo tienes la tarea de hacer el viaje de la heroína para rescatar tu cuerpo ya cansado de cargar todos aquellos patrones que vienen de una larga historia familiar. Rescatar el cuerpo, por una parte implica arraigarlo al presente para que los patrones que se generaron en el pasado dejen de funcionar de manera desactualizada, pues muchos de estos mecanismos nos están protegiendo de amenazas que estaban en el pasado. Por otra parte, implica dotar el cuerpo de recursos somáticos que lo mantengan con la experiencia presente.
La buena noticia es que la transformación también puede transmitirse. Así como ciertos patrones se transmiten, la reparación también puede transmitirse. Cuando una mujer como nosotras toma conciencia de su historia, desarrolla recursos emocionales, integra experiencias que antes estaban congeladas no solo cambia su presente. También interrumpe o transforma patrones del linaje y crea nuevas posibilidades para las generaciones futuras.
Muchas veces basta con que una mujer del sistema familiar empiece a hacer este trabajo para que algo en la historia familiar presente comience a reorganizarse.
Es por esto que te invitamos a ser parte del programa de sanación de memorias uterinas, donde activamos nuestra observadora lúcida interna, que es aquella parte de nosotras que posee una mirada profunda y en presencia, frente a cada una de las repeticiones que se activan en el presente y no pertenecen a nuestra historia.
Con amor, Ximena.
