InspiracionalSanación femenina

Sanar: El arte de volver al corazón

Vuelve a la tierra, vuelve a las raíces, vuelve al corazón, recuerda el camino, retorna a tu hogar, desaprende, para que luego aprendas, vuelve a la gran madre, madre vida- madre divina-madre naturaleza, vuelve pronto, la tierra te aguarda sin reversa.


El camino de regreso a casa, es el camino de recordarnos como seres espirituales vibrando en amor, llegar a ello, implica vaciarnos de todo lo no necesario que nos hemos llenado a lo largo de la vida, intentando con ello tapar el encuentro real con la propia luz y la propia sombra, y por ende de retardar el descenso al propio abismo.

A medida que avanzamos en el retorno a casa, estamos acercándonos al corazón, siendo un peregrinaje al propio centro, viajando desde la cabeza y la mente ruidosa, hasta el corazón con su sentir intuitivo y silencioso. Si bien parecen centros tan cercanos el uno del otro, es un camino que trae años y años de recorrido y curación, requiriendo mucho coraje, vacío, desapego y humildad ante la existencia por, sobre todo.

Cuando logras llegar a lo profundo del corazón implica que en gran medida ya estás liviana de corazas, por lo tanto, no precisas protegerte, tampoco precisas mostrar una careta para parecer más fuerte, ni siquiera necesitas ocultar tu vulnerabilidad o fragilidad, pues ya estás en el centro de la existencia y allí todo está calmo y seguro.

En el camino de retorno a casa (el corazón) estamos despojándonos de capas que nos protegen y cuando al fin nos disponemos a mirar debajo de ellas, encontramos el tesoro olvidado: la verdadera esencia.

La esencia, el alma, o incluso podemos llamarla nuestra pasión movilizadora ¿a qué nos referimos con esto? Sin duda con todo ello hablamos de la propia verdad. Probablemente aún no puedas verla con tanta claridad, no te sientas mal, el camino de retorno al corazón requiere mucha paciencia, no te rindas justo ahora por favor, tu alma anhela un reencuentro contigo, para que la verdad que trajiste al mundo pueda habitarte con entereza.

Cuando en el camino de sanación puedes dosificar las corazas que te has creado para protegerte de la hostilidad del mundo y del dolor, la visión de la propia verdad se va haciendo progresivamente más nítida, aguarda, sólo se amorosa contigo misma, se dulce, se silenciosa, se paciente y mantente presente, muy presente hasta que esa misma presencia y capacidad de exponerse a la vida disipe las corazas que tan hábilmente construiste para ti.

Sin embargo, el camino de retorno al corazón en algún momento te exigirá quitar los escudos de guerrera y afrontar las sombras, de lo contrario, ya no podrás continuar avanzando, y habrás llegado al tope de tu capacidad de crecimiento. Crecer ampliamente requiere descender para reconocer los dolores de los que hasta ahora no nos hemos hecho cargo, luego de eso nos hacemos dóciles, vulnerables, sensibles y amorosos, lo que no significa ser débiles, por el contrario, significa que tenemos una fuerza de tal magnitud que ya no hay miedo de exponerse a la vida con lo bueno y lo difícil que ella trae, sino que, se aprende a vivir intensamente, sin corazas o al menos con las mínimas necesarias.

Por lo tanto, retornar al corazón, necesariamente requiere un valiente descenso que nos guie a reconocer el propio dolor sin rechazo, ello es la señal de que estás ya casi a punto de llegar al corazón.

Por otro lado, si cada día eres capaz de ver que cada ser está en su propia batalla y si eres capaz de mirar con ternura y compasión el camino que están recorriendo otros, dejando de lado el juicio, la arrogancia, o el sentimiento de superioridad, manteniéndote en la humilde presencia ante las relaciones humanas, entonces significa que ya llegaste al corazón, desde allí puedes ver la vida desde el refugio dulce de la ternura y la presencia. Tus ojos manifiestan un nuevo brillo.

Y si hoy, luego de haber leído todo esto, puedes reconocer que ya estás en el corazón, entonces querida hermana, sólo permanece allí que desde ese lugar cálido estás a salvo.

Cuando estás en el corazón puedes reconocer tus heridas, porque ya atravesaste el desafío inquietante de tener que mirarlas a los ojos y amarlas, para finalmente ponerlas al servicio de la vida e inspirar a otros a hacer su propio viaje de retorno. Y es también desde el corazón desde donde reconoces que tienes una inmensa luz que ha emergido en tu viaje de retorno, esa luz es el obsequio que te otorga el dolor alquímico y desde la cual hoy puedes iluminar al mundo, principalmente tu mundo.

Con infinito amor

Ximena

Creadora de Cántaro Sagrado, psicóloga y psicoterapeuta dedicada a la investigación y resignificación de memorias uterinas. Le apasiona escribir, danzar, viajar y acompañar a otras mujeres en su proceso de sanación. Es por ello que hoy su trabajo busca sanar la raíz de todo lo que pueda dificultar el máximo despliegue del propio potencial en el presente, para que vivamos en este mundo como mujeres y hombres cada día más en paz.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.