Sanación femenina

El arte de maternarse: Parte III

Querida mujer, seguramente en muchas cosas nos parecemos, pero en la que estoy segura, es de que estamos algunos días luminosas y expansivas, y otros días somos sombrías y con una necesidad de quietud, tierra y silencio. En estos últimos, por mi parte si pudiera convertirme en un bichito y sumergirme a través de las raíces de un árbol lo haría, pues emerge ese deseo que conectar con lo profundo del inframundo de la naturaleza.

Como no puedo hacerlo, sólo bajo el ritmo, medito, me permito más tiempo para crear que para trabajar, me contengo, me materno duermo, despierto y sigo creando, me preparo un té, continuó escribiendo, a veces salgo a la naturaleza a reflexionar o inspirarme, pero en general prefiero no ver a nadie, son días para estar con una misma y no necesariamente ocurren cuando menstruamos, a mí me ha pasado ovulando y en diversos momentos que pueden ser incluso desencadenados por situaciones que nos remueven.

Y en todos ellos hay algo muy curioso, la creatividad de este tiempo es diferente, es una creatividad profunda, silenciosa y que brota de la memoria antigua. Es una creatividad potente y transformadora, que me lleva a contactar con aquello que más sentido trae y resulta revelador. Por esa riqueza creativa, es que me gustan los tiempos de conexión al inframundo, aunque son días que a veces se hacen pesados y difíciles, porque muchas veces traen emociones de tristeza, miedo o soledad, obsequian la consciencia que nos permite entrar en el caldero de la tierra,  por lo que son la oportunidad especial para maternarnos, y entrenar a la madre interna.

En este espacio interior e invisible, podemos sentarnos a oír los cuentos de la gran madre antigua y emerger con una nueva información. Estos días, a causa de los últimos post, algunas me han escrito preguntándome, cómo pueden maternarse a sí mismas, y cómo lo he descubierto en mí, es cuidándome como lo que más amo en la vida, respetando mis tiempos y límites, siendo compasiva para no criticarme si aparece la sombra, dándome amor al prepararme un té o una comida que me gusta, eliminando por completo el juicio si siento que me equivoco, mirándome al espejo y sintiendo un inmenso amor: repitiéndome ¡Eres tan maravillosa, dulce y fuerte a la vez!

Así también, creo con fuerza que cada mujer puede y debe descubrir su forma auténtica de maternarse, de cuidar su vida, de crear su atmósfera interna y externa de amor y seguridad en torno a ella, y ello es la clave de nuestra salud mental y emocional de nuestro ser adulto. 

 

Por Ximena Nohemí

Creadora de Cántaro Sagrado, psicóloga y psicoterapeuta dedicada a la investigación y resignificación de memorias uterinas. Le apasiona escribir, danzar, viajar y acompañar a otras mujeres en su proceso de sanación. Es por ello que hoy su trabajo busca sanar la raíz de todo lo que pueda dificultar el máximo despliegue del propio potencial en el presente, para que vivamos en este mundo como mujeres y hombres cada día más en paz.

4 comentarios en “El arte de maternarse: Parte III

  1. Marnarnos darnos armonia ser creadoras realmenta endulsa la vida .
    Muchos exitos en estos encuentros tan personales eintimos .
    Seas lus en el canino.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.