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Aprendiz de mujer medicina

Hay algo que quiero contarle a tu corazón, a tu útero y a tus raíces.

¿Te acuerdas de la gran medicina que tu alma aceptó traer al mundo y compartir desde el más puro y genuino amor?


Hace miles de años, más de los que a través de estas palabras te pueda narrar, una ancestra muy atávica vino a la tierra a ofrendar su medicina. Asumiendo así, su don de curandera e hija de la tierra.

Posteriormente, todas sus sucesoras, también recibirían esa medicina en sus úteros, entregándola incansable e incondicionalmente a sus entornos.

El mundo, con cada una de ellas cumpliendo su misión generación tras generación, se haría más dulce, seguro y amoroso, haciendo de las brujas, curanderas, alquimistas, parteras y magas, una tradición de linajes.

Cuando ya era tiempo de que una mujer asumiera su don, recibía un llamado del bosque, lugar en el que comenzaba a recordar rápidamente su medicina heredada. Una vez allí, era el espíritu, quien la instruía y preparaba para aprender la cura con los elementos de la Tierra.

Luego, quien procuraba ir en busca de una de ellas, sabía que debía internarse en la espesura de la madre naturaleza, para encontrar alguna de las mujeres que sabía sanar almas. Entre cavernas y casas de rama improvisadas, podía encontrar a una mujer medicina solitaria hablando con la divinidad o preparando brebajes de hierbas silvestres y flores. Pues ellas, se retiraban al corazón de la naturaleza, para oírla y también oírse a sí mismas.

Estas ancestras, con el pasar del tiempo se hicieron reconocidas y admiradas por las aldeas, transformándose en los puentes vivos entre el mundo visible e invisible. Así fue durante muchas generaciones, sin embargo, la devastación y la ambición, hicieron que esa tradición llegara a su fin.

Y seguramente ya conoces el resto de la historia, muchas mujeres medicina fueron apresadas, castigadas y torturadas. Instaurando con mucha fuerza la idea, de que el poder medicinal era algo peligroso y prohibido, a lo que jamás en la historia del hilo rojo podría nuevamente volver a manifestarse. Pues se dio origen a la creencia de que “ser mujer medicina podría costarte la vida”.


¿Te das cuenta de cuál es la herida que traes?

¿Te das cuenta por qué has sentido tanto miedo en manifestar tu medicina?

Sin embargo, ¿Cuánto duele no poder ser auténticamente  tú?

 

Te comparto este extracto de la serie de cuentos de mi libro Relatos del cántaro 

Copyright © 2018 Ximena Ávila Hernández

Creadora de Cántaro Sagrado, psicóloga y psicoterapeuta dedicada a la investigación y resignificación de memorias uterinas. Le apasiona escribir, danzar, viajar y acompañar a otras mujeres en su proceso de sanación. Es por ello que hoy su trabajo busca sanar la raíz de todo lo que pueda dificultar el máximo despliegue del propio potencial en el presente, para que vivamos en este mundo como mujeres y hombres cada día más en paz.

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