AntepasadosMemorias uterinasSanación femenina

Claves para relacionarme sanamente con mis memorias uterinas

“Todos tenemos memorias uterinas, pues tanto hombres como mujeres las recibimos en el tiempo en que estamos en el vientre de la madre. En ese umbral irrepetible, recibimos aquellos registros trascendentales que nos acompañaran toda la vida”.

 

¿Qué hay tras una memoria de dolor que se repite?

Existe la historia de un ancestro, cuyos asuntos inconclusos no lograron alcanzar una elaboración sana, y por lo tanto, aquel dolor asociado no fue visto, ni tuvo la importancia que merecía.

Las memorias también son pedazos de la vida de nuestros ancestros, que se encuentran en la sombra y se compensan a través de la repetición de hechos en sus sucesores ¿Por qué? Para intentar salir a la luz y equilibrar las deudas impagas. Debemos comprender que todo tiende a un equilibrio natural dentro del árbol, y lo que no ha sido visto busca por todos los medios ser reconocido.

Por lo tanto, si intento expulsar de mí esa información, la compensación no sana toma más fuerza y los patrones continúan repitiéndose en mi vida y en la de otros sucesores. ¿Lo has notado?


¿Qué necesita esa memoria de mí?

Mi compasión y toda mi luz, pero sobre todo precisa un lugar.

Para comenzar relacionándonos sanamente con los registros heredados y recibidos en el tiempo en el vientre, podemos hacer primero que todo, una resignificación del lenguaje con que nos referimos a esta información.

Tomando el principio nada se destruye, todo se transforma:

Podemos reflexionar que en cada instancia de sanación vivida, cuando intencionamos una liberación personal, ello no implica expulsar de mí los registros que he recibido desde mis ancestros, sino que realmente alude a una liberación de que esa información determine mi vida en el presente.

Tampoco me libero olvidándome de lo que me sucedió en mi biografía, me libero de que esa situación resulte una carga asidua, que me mantiene mirando al pasado, desconectándome de enraizarme en mi lugar y mirar hacia la vida. No borro mi historia, permito que sea un sostén.

Por otro lado, no me libero de los dolores de mi linaje, sino que me coloco un poco más cerca de ellos, mirando más profundo y más adentro y desde esa nueva y amplia perspectiva, veo el dolor a los ojos de cada uno de los integrantes de mi árbol. De esa forma me libero de que ese dolor sea una carga para mi vida y determine mi presente, más de lo que pueda determinarlo mi discernimiento y mis anhelos y elecciones diarias. Por lo tanto, me libero de que cada mandato obsoleto esclavice mi autenticidad, e intente enjaular mi indómita mujer salvaje.

Finalmente, no me libero de las historias ancestrales que me angustian y apretan el estómago, pero me libero de que aparezcan sensaciones ajenas en mi útero, mi corazón y mi cuerpo, reconociéndolas y honrádolas en quienes se iniciaron.

Y por sobre todo, tampoco me libero de mi abuela, de mi madre o de mi padre, o de cualquiera de mis vínculos de sangre, ahora los miro desde un lugar más sano, de forma que cada uno de ellos me de una nueva fuerza.

Y cuando mire a los ojos de mi linaje nuevamente, algo sentiré diferente dentro de mí.

En síntesis, dentro del nivel transgeneracional, no corto la conexión con mi linaje ancestral para ser libre, tampoco corto y censuro pedazos de mi historia que me resulten dolorosos. Un proceso de sanación me lleva a digerir ese registro uterino desde la adulta que soy hoy. Esto implica, reacomodar en el corazón cada fibra de esos relatos, de forma que en mi paisaje interno resulten cimientos fuertes y sanos sobre los cuales pueda sentirme enraizada a la vida e impulsada a conectar con mi fuerza creativa, entregando mi servicio al mundo.

Por lo tanto desde esta resignificación, el cortar con los patrones heredados y adquiridos que nos enferman o limitan, no es un concepto aplicable desde la separación, muy por el contrario, es una palabra que me invita a integrar, dar lugar y desde la nuevo comprensión que este movimiento me otorga, aparece la capacidad de decirme hacia adentro: “hasta aquí llego, honro esta historia y de aquí en adelante elijo vivir conectada a mi autenticidad, rconociendo todo lo que forma parte de mí, sin embargo, no me determina, mi discernimiento es más fuerte“.

Por otro lado, podemos tomar también la palabra abrazar como una nueva filosofía. Dentro de un abrazo, puedo estar en paz y a la vez me permito ser vulnerable, contenedora y contenida. Cuando abrazo mis memorias, implica que primero que todo, me doy permiso de darles un lugar en mi corazón, les permito existir aquí dentro, intentando contemplar aquello, como un trozo sagrado de la vida de mis ancestros (¿Qué puede ser más sagrado que su dolor?).

Debemos comprender que, no sólo tomamos los rasgos más superficiales de nuestros antepasados, sino también su vida. Y por supuesto al recibirla, existe una gran herencia que aún en el presente continúa teniendo una gran fuerza ya sea para sostenernos o para ser una carga sobre nosotros.

Por otro lado, cuando elijo abrazar mis memorias, me estoy dando permiso para que estas se transformen en un fango fértil desde el cual puedo crecer como una flor de loto, floreciendo en dones y virtudes inimaginadas.

Las ventajas de elegir una postura de abrazar, en lugar de separarnos, nos da una nueva fuerza y nos permite dar lugar a todo lo que fue en algún momento rechazado o privado de permanecer en un lugar sano dentro nuestro. Integrar nos fortalece, separar nos debilita.

Por lo tanto, una relación sana con nuestras memorias uterinas implica que cada día de nuestra vida se haga conciente que puedo abrazar hoy y cómo puedo nutrirme en este presente, desde aquello que hoy estoy integrando.

Un gran paso en ello es una aceptación real y verdadera de lo que trae mi útero hoy, sin quitar lugar a nada, y desde ello reconociendo que todas las historias ancestrales que llevo dentro merece mantener su dignidad.

Seguramente después de abrazar profundamente tus memorias, durante mucho tiempo, te darás cuenta que aquellas historias del pasado que te determinaban y se repetían en ti, siguen en algún rincón de tu caverna uterina. Sin embargo, lo que marca la diferencia, es la forma en que hoy te relacionas con esa información, pues esto genera un antes y un después. Antes, probablemente había una víctima, un perpetrador y alguien que miraba muy de lejos intentando apaciguar a cada uno, manteniendo la fiesta en paz. Hoy sólo hay una adulta integrada en todo lo que ella trae y en todo lo que ella es, y su discernimiento es más fuerte que cualquier resabio del pasado.

(Desde mis aprendizajes con las constelaciones familiares de Hellinger)

Por Ximena Nohemí Avila Hernández

Para conocer más del viaje a través de las memorias uterinas te invito a conocer mi libro Relatos del Cántaro

Creadora de Cántaro Sagrado, psicóloga y psicoterapeuta dedicada a la investigación y resignificación de memorias uterinas. Le apasiona escribir, danzar, viajar y acompañar a otras mujeres en su proceso de sanación. Es por ello que hoy su trabajo busca sanar la raíz de todo lo que pueda dificultar el máximo despliegue del propio potencial en el presente, para que vivamos en este mundo como mujeres y hombres cada día más en paz.

2 thoughts on “Claves para relacionarme sanamente con mis memorias uterinas

  1. Uf que lindo e intenso ! Me cuesta un poco entenderlo e integrarlo. Pero volveré para leerlo de nuevo. Empezando a entender cómo se muestran esas memorias y como las perpetuó. Es un trabajo bien profundo, sumergirse en el interior . Muchas gracias por canalizar está información

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.