Sanación femenina

¿Cómo hago mi recuento y cierre del año?

Año a año en el mes de diciembre suelo hacer una revisión general de los 11 meses anteriores, que me permita tener claridad de las situaciones que ya es momento de cerrar y aquellas en que deseo poner mi energía para el año que viene.

Es una revisión completa de lo que se cierra y lo que se abre.

Así creo una especie de mapa general para mi proceso de vida que me permite saber de dónde vengo, dónde estoy y hacia dónde voy.

Por sobre todo, tomo consciencia de aquello que debo soltar y dar un cierre, lo que me permite tener claridad de cuál es el foco en cuanto a mis proyectos de vida más importantes y cómo sigue el camino de mi proceso de sanación.

Con ello intenciono con claridad mi energía vital como una flecha que va a su objetivo y quito fuerza a los ladrones energéticos que consumen mi vitalidad, pues sin darnos cuenta poco a poco el vivir se va en el diario ruido mental y situaciones inconclusas que no vamos cerrando, sino que sólo vamos acumulando y repitiendo.

Los proyectos inconclusos, los cierres de relaciones mal elaborados y las heridas no “aprehendidas” son tres factores importantísimos a considerar en la salud uterina de la mujer.

Los proyectos inconclusos resultan en abortos energéticos de nuestros hijos creativos, pues se inicia el chispazo de la creación y sin embargo no somos capaces de sostener su proceso gestacional hasta el final, abortando antes. Las relaciones mal cerradas pueden llevarme a cargar la energía de un otro, impidiendo que lo nuevo llegue a mi vida, pues repetiremos el mismo tipo de relaciones con otras caras y otros cuerpos hasta aprender, así mismo las heridas no aprehendidas nos llevan incansablemente a repetir patrones una y otra vez hasta que tomamos consciencia de la lección.

El útero es una de las principales zonas a través de las cuales se nos puede fugar energía a las mujeres y cuando se fuga energía sexual, es cómo si un vampiro estuviese junto a nosotras todo el tiempo por lo que nos sentiremos más cansadas, con poca energía vital para destinar a lo que realmente deseamos e incluso tal vez nos sintamos más enfermas o casi muertas.

Frente a esto me gustaría destacar el soltar por amor a nosotras mismas, y tomar consciencia del aprendizaje profundo que la situación nos viene a enseñar. Por sobre todo “aprehender de la experiencia de la herida” tal vez, esto pueda ser lo más importante, pues una vez que se produce el aprendizaje dejamos de repetir el patrón (programa y creencia).

Así teniendo claridad de esto, simplemente cierro los ojos unos minutos y visualizo mi año, luego tomo uno de mis cuadernos (o una hoja en blanco) y en él escribo:

  1. Primero todo aquello que tengo que soltar, cerrar y hacer conclusión: Aquí podemos incluir relaciones tóxicas o dañinas que siento me invaden o maltratan, lo que ya cumplió su ciclo y lo que ha muerto. En ellas agradezco lo aprendido, honro a quien fue mi maestro/a, y me reafirmo lo aprendido.
  2. Todo lo que este año me dolió, me sentí herida u ofendida: Lo que hago con ello es que reflexiono cuál es la herida que me está mostrando esta situación, la persona es un espejo, le agradezco y me sano. ¿Qué me muestra de mi vida este dolor?
  3. Los proyectos abortados que dejé olvidados e inconclusos: Primero que todo separo entre los que ya no me hacen sentido y los que si deseo retomar.  Suelto y ofrendo al universo aquellos que ya no retomaré, los intenciono para que otra persona en cualquier tiempo y lugar los concrete. Y me comprometo conmigo misma a concretar aquellos proyectos que aún si me hacen sentido (importante hacer plan de acción y comenzar a agendar actividades).
  4. Las deudas que debo y me deben: Pago lo que debo, y pido lo que me deben, si esto último ya no es posible simplemente suelto y entrego al universo.
  5. Desde ello tomo acción y visualizo mis próximos pasos a seguir calendarizando mis actividades. Incluso puedo considerar la idea de hacer mis propios rituales de sanación y cierre de aquello que ya es momento de concluir, para esto me ha resultado muy bien escribir  una carta que luego leo y me reafirmo a mi misma. Los ritos son excelentes formas de hacer conscientes los duelos y finales.
  6. Hago una limpieza general de mi espacio físico.

Con amor

Ximena

 

Creadora de Cántaro Sagrado, psicóloga y psicoterapeuta dedicada a la investigación y resignificación de memorias uterinas. Le apasiona escribir, danzar, viajar y acompañar a otras mujeres en su proceso de sanación. Es por ello que hoy su trabajo busca sanar la raíz de todo lo que pueda dificultar el máximo despliegue del propio potencial en el presente, para que vivamos en este mundo como mujeres y hombres cada día más en paz.