Sanación femenina

Mi primera experiencia en un círculo de mujeres

La verdad es que con la enfermedad degenerativa y posterior muerte de mi abuela materna, hacía dos años que sentía una tristeza tan grande que cada día sentía que moría un poco más. Era como si la tristeza recorriera mis venas, llegaba a mi cerebro, mi corazón, mi útero, la respiraba, la olía, la caminaba.

Eso me condujo a buscar algo que no sabía que era. Un día con computador en mano comencé deletreando algunas palabras vagas. Mientras buscaba sentía una gran emoción, ya que probablemente podría encontrar algo que me ayudara a salir de la tristeza, allí apareció: Círculo de danzas en la ciudad en que vivía en ese tiempo, sin pensarlo decidí asistir.

Cuando llegué a la casa donde sería el círculo aún me sentía triste, toqué el timbre aún triste, me recibió un hombre de muy linda energía y una gran sonrisa, yo lo saludé sonriendo, pero por dentro aún me sentía triste.

Llegué a un patio con parrón, donde había unas seis mujeres en círculo tomadas de la mano alrededor de un altar que tenía símbolos desconocidos, eso era totalmente nuevo para mí, sin embargo al ver esa figura circular  fue como si hubiese recuperado la vida, la consciencia de la tribu arquetípica había despertado en mí.

Había una atmósfera mágica, rezaban un mantra a la luna llena. Sin entender mucho rápidamente me puse mi falda y me uní a sus cantos.

Eran mujeres mágicas, de cabellos largos y desordenados por el viento, sus ojos brillaban como la luna en el agua, sus energías me tranquilizaban. Se veían tan en paz y resueltas que por un momento olvidaba la tristeza que cargaba. Justo en frente de mi había una mujer que vestía de negro y no paraba de llorar, si bien yo era capaz de sonreír y mantenerme firme, aquella mujer espejaba cómo se sentía mi alma.

También experimenté la sensación de estar ajena, pero algo me decía que permaneciera allí, que encontraría un tesoro, que allí estaba lo que tanto anhelaba.

El círculo transcurrió, allí conocí mujeres maravillosas con las que hoy somos grandes amigas aún. Mi corazón se llenó de magia, y después de tanta oscuridad pude ver una luz de esperanza. Si bien sanar la tristeza fue un proceso que me llevó algunos meses más, asistir a esa reunión fue una llave.

Ahora que escribo cierro los ojos y me emociona recordar y ver mi proceso de evolución, si pudiera viajaría en el tiempo y me abrazaría a mí misma acunándome, diciéndome tranquila todo estará bien para ti.

Esto que escribo fue en octubre del año 2012, uno de los momentos más oscuros de mi vida emocional, hoy me declaro como una mujer en paz, feliz, inspirada, enamorada y empoderada. Y el transitar desde ese pasado hasta este presente ha sido a un ritmo exponencial, y caminarlo ha sido un tremendo regocijo.

Lo que intento transmitir con este post es que podemos salir de cualquier agujero en la vida, incluso el más aterrador esconde en su profundidad el mayor tesoro. Si no hubiera sido por toda esa oscuridad, hoy no tendría toda la luz que rodea mi vida. Cada día doy las gracias por cada cosa que he vivido ya que me han permitido llegar a ser quien soy.

Hago un llamado a todas las mujeres a estar atentas a todas las oportunidades y señas del universo. Puede pasar el águila sobre ti en un instante, si no alcanzas a agarrarte de sus patas  seguirás en el agujero.

Querida mujer que este texto lleve mucha sanación, magia y sabiduría para ti.

Nos amo

Ximena

Creadora de Cántaro Sagrado, psicóloga y psicoterapeuta dedicada a la investigación y resignificación de memorias uterinas. Le apasiona escribir, danzar, viajar y acompañar a otras mujeres en su proceso de sanación. Es por ello que hoy su trabajo busca sanar la raíz de todo lo que pueda dificultar el máximo despliegue del propio potencial en el presente, para que vivamos en este mundo como mujeres y hombres cada día más en paz.

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