Memorias uterinasSanación femenina

Los úteros guardan memorias

Somos memorias vivas que sanan cuando se da un lugar a lo registrado.

Una memoria jamás se olvida, puede únicamente estar tras la sombra más espesa del alma, pero ella continuará ahí esperando el momento en que se abran las puertas al mundo consciente y se produzca la sanación.

Mientras tanto en esa espera hará todo para dar señales de que sigue allí, y que está tan viva como tú misma. En ese llamado de atención podemos presenciar los síntomas y dolencias físicas y emocionales que no son más que el lenguaje metafórico del alma. Así cada dolencia es un perfecto acertijo que nos conduce hacia el camino de evolución, para lograr la importante osadía de estar en paz consigo misma/o.

Así es como los úteros de las mujeres guardan importantes memorias y así en cada geografía del mundo y según los hitos históricos que en ésta hayan ocurrido, cada grupo de mujeres que comparten el haber nacido y crecido en una región tendrán una memoria en común que sanar. Pues las memorias uterinas registran el contexto histórico en que haya vivido nuestro linaje de mujeres y hombres, empapando así nuestro período de gestación con una energía específica, y con una consecuente biografía.

Por lo tanto todo lo que tenga que sanar en mi camino de crecimiento como mujer adulta lleva la impronta de lo que han vivido las mujeres de mi país antes de que yo naciera, es decir todo lo que circundó a mi madre y ésta plasmo en su útero antes de mi llegada.

Cuando doy lugar a estas historias, también se lo doy a las ancestras y ancestros que las vivieron. Así avanzo en mi propia sanación.

Te invito a reflexionar ¿Cuáles son las memorias históricas de dolor del lugar en que naciste?. Cuando las identifiques visualizalas como un niño pequeño tómalo entre tus brazos, acúnalo y llévalo a tu corazón.

 

Por Ximena Nohemí

Creadora de Cántaro Sagrado, psicóloga y psicoterapeuta dedicada a la investigación y resignificación de memorias uterinas. Le apasiona escribir, danzar, viajar y acompañar a otras mujeres en su proceso de sanación. Es por ello que hoy su trabajo busca sanar la raíz de todo lo que pueda dificultar el máximo despliegue del propio potencial en el presente, para que vivamos en este mundo como mujeres y hombres cada día más en paz.

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