Sanación femenina

La gestación y el parto como hitos simbólicos de sanación en la vida adulta

A lo largo de la vida nacemos muchas veces, primero cuando nuestra madre nos da a luz, y luego cuando de adultos nos damos a luz a nosotros mismos.


“Usted necesita caos en el alma 
para dar a luz a un inicio danzante.”
-Fredrich Nietzche.

Siempre se ha dicho que para que algo nazca, otra cosa debe morir. Así cuando el bebé nace, muere el vínculo único que había entre él y su madre, naciendo el lazo con los múltiples estímulos del mundo.

Desde ese culmine momento, el tiempo va transcurriendo en un continuo espiral de vida-muerte-vida, lo cual como mujeres solemos vivir una y otra vez en las menstruaciones, los embarazos, los partos, la plenipausia (menopausia),  las separaciones amorosas entre muchas otras.

Cuando se celebra la menarquía, muere la niña y se da paso al nacimiento de la mujer adulta. Así los ritos de paso marcan de forma simbólica y concreta la transición del ser humano entre diferentes momentos de muerte y vida dignos de celebrar.

Por su parte, nuestra concepción, gestación y parto son hitos de mucha relevancia para el resto de la vida, naciendo de ello un guión que nos llevará a repetir patrones importantes de hacer conscientes y sanar.

Ya de adultos, tenemos la oportunidad de resignificar estos hitos, ya sea dentro de un proceso terapéutico o incluso e de forma espontánea en experiencias cumbre en contacto con la naturaleza.

Por ejemplo a lo largo de mi vida he sentido que me parí a mi misma en una ocasión en que escalé el volcán descabezado grande, también cuando hice mi primer viaje sola al extranjero o cuando me coloqué debajo de una cascada a -3°C recibiendo toda la bendición de ese gran útero.

En todos esos momentos sentí que cerré ciclos, algo de mí murió  y con ello me di a luz,  por lo que jamás volví a sentirme la misma mujer.

Así también la experiencia de la respiración ovárica vivida en 2013 con Sajeeva por primera vez, fue un importante detonante de muerte y renacimiento, pariendo luego de ello a una mujer libre y empoderada, con una misión de vida clara, que es quien soy hoy.

La gestación y el parto, si bien en lo concreto son vividos una única vez en la vida por medio de nuestra madre biológica, podemos revivirlos de forma simbólica y terapéutica las veces que estemos dispuestos a atravesar el continuum vida-muerte-vida con tal de evolucionar.

Por lo tanto ambas son instancias tremendamente terapéuticas, de gran significado y trascendencia tanto para el camino del alma como para el camino del ser de carne y hueso que hoy camina y avanza aquí en la tierra.

El gestarse a sí mismo es un proceso de irse hacia adentro, hibernar, abrazarse, acogerse, respetar los propios ritmos, y estar en plena tranquilidad y conexión consigo mismo.

Así el parirse a sí mismo es salir hacia afuera, renacer con todo nuestro esplendor, florecer, moverse y estar dispuesto a comenzar una nueva etapa con nuevos niveles de consciencia.

Las crisis emocionales por lo tanto pueden ser importantes indicadores de que es momento de gestarse, para luego de un plazo que estimemos conveniente, renacer. Sólo debemos estar atentos a la voz interior.


“Vuelvo a llamarme a mí misma desde el útero,

para gestarme mujer en el silencio,

para parirme entera cada día”.

Germana Martin 


Por Ximena Nohemí A. H.

Creadora de Cántaro Sagrado, psicóloga y psicoterapeuta dedicada a la investigación y resignificación de memorias uterinas. Le apasiona escribir, danzar, viajar y acompañar a otras mujeres en su proceso de sanación. Es por ello que hoy su trabajo busca sanar la raíz de todo lo que pueda dificultar el máximo despliegue del propio potencial en el presente, para que vivamos en este mundo como mujeres y hombres cada día más en paz.

2 comentarios en “La gestación y el parto como hitos simbólicos de sanación en la vida adulta

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