Cuento Medicina

La Caperucita Roja/ El abandono del espacio de confort/ El encuentro con el depredador interno.

Adaptación inspirada en el cuento Barba Azul del Libro “Mujeres que corren con los lobos” de Clarissa Pinkola Estes, autora de la cual se toma el concepto de “depredador interno”.

La caperucita es una recopilación original de los hermanos Grimm.


Erase una vez una niña. Su madre le había hecho una capa roja y la llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Roja.

Un día, su madre le dijo que llevase unos pasteles a su abuelita que vivía al otro lado del bosque, le pidió que no se entretuviese en el camino, porque cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre estaba acechando por allí el lobo.

Caperucita Roja recogió la cesta con los pasteles y se puso en camino. La niña tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la Abuelita, pero no tenía miedo porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas, las flores y los colibrís y además le entusiasmaba mucho la idea de ir sola.

De repente vio al lobo, estaba delante de ella, sin embargo sus ojos de niña le hicieron ver que no era tan amenazador y horrible como todos decían.

– ¿A dónde vas, niña? – le pregunto el lobo con su voz ronca.

– A casa de mi Abuelita – dijo Caperucita.

– mmmmm No está lejos – pensó el lobo para sí, dándose media vuelta.

Caperucita puso su cesta en la hierba y se entretuvo cogiendo flores: – El lobo se ha ido y no es tan peligroso como todos dicen -pensó – , no tengo nada que temer. La abuelita se pondrá muy contenta cuando la lleve un hermoso ramo de flores además de los pasteles.

Mientras, el lobo se fue a casa de la Abuelita, llamo suavemente a la puerta y la abuelita le abrió pensando que era su nieta Caperucita. Un cazador que pasaba por allí había observado la llegada del lobo.

El lobo devoro a la Abuelita y se puso su gorro rosa, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, ya que Caperucita Roja llegó enseguida muy contenta.

La niña se acerco a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.

– Abuelita, abuelita, ¡que ojos tan grandes tienes!

– Son para verte mejor- dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela.

– Abuelita, abuelita, ¡que orejas tan grandes tienes!

– Son para oírte mejor- siguió diciendo el lobo.

– Abuelita, abuelita, ¡que dientes tan grandes tienes!

– Son para ¡COMERTE MEJOR!- y diciendo esto, el lobo malvado se abalanzo sobre Caperucita y la devoro al igual que había hecho con la abuelita.

Mientras tanto, el cazador se había quedado preocupado y creyendo adivinar las malas intenciones del lobo, decidió echar un vistazo a ver si todo iba bien en la casa de la Abuelita. Pidió ayuda a un segador y los dos juntos llegaron al lugar.

Vieron la puerta de la casa abierta y al lobo tumbado en la cama, dormido de tan harto que estaba.

El cazador saco su cuchillo y rajó el vientre del lobo. La Abuelita y Caperucita estaban allí, ¡vivas!

Para castigar al malvado lobo, el cazador le lleno el vientre de piedras y luego lo volvió a cerrar. Cuando el lobo despertó de su pesado sueño, sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque próximo para beber. Como las piedras pesaban mucho, cayó en el estanque de cabeza y se ahogo.     

En cuanto a Caperucita y su abuela, no sufrieron más que un gran susto, pero Caperucita Roja había aprendido la lección. Prometió que seguiría los consejos de su Abuelita y de su Mama, que por ser más viejas que ella eran muy sabias.

FIN

Trabajo personal:

¿Cómo puedo hacer para mantenerme total y plenamente consciente del depredador en mi vida?

Si vas a copiar te pido citar la fuente: www.cantarosagrado.cl

Creadora de Cántaro Sagrado, psicóloga y psicoterapeuta dedicada a la investigación y resignificación de memorias uterinas. Le apasiona escribir, danzar, viajar y acompañar a otras mujeres en su proceso de sanación. Es por ello que hoy su trabajo busca sanar la raíz de todo lo que pueda dificultar el máximo despliegue del propio potencial en el presente, para que vivamos en este mundo como mujeres y hombres cada día más en paz.

2 comentarios en “La Caperucita Roja/ El abandono del espacio de confort/ El encuentro con el depredador interno.

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