Cuento MedicinaSanación femenina

Un cuento para sanar. La bella dormida

Texto basado en el cuento original de Los Hermanos Grimm

Este cuento nace en la consulta terapéutica, inspirado en una historia real de autodepredación que me conmovió hasta los huesos. Cuando entró en la sala, pude ver que ella estaba tan pero tan delgada, que noté que su depredador interno  ya la había devorado por completo. Sin embargo una parte ínfima y remota de ella aún pedía ayuda a gritos.

Con amor para aquella mujer  que se mantiene dormida en patrón de victimismo y auto-aniquilamiento. Para aquella que necesita ser sacudida por aquellas que ya han salido airosas ante la vorágine del victimismo de estos días. Para aquella que debe comprender que la vida transcurre silenciosa, pero incansable, no se detiene, ¡es ahora, en este instante!, por lo tanto debe comprender que cada vez que opta por seguir en el rol de víctima, dentro de ella se produce una lenta pero rauda muerte.

La bella dormida

Cuento inspirado en La Bella Durmiente, adaptado por Ximena Noemí Avila Hernández

Hace muchos años vivían en un palacio un rey y una reina, quienes cada día decían: “¡Ay, sí al menos tuviéramos un hijo!” Pero el hijo no llegaba. Sin embargo, un día cuando la reina tomaba un baño, una rana saltó del agua a la tierra, y le dijo: “Tu deseo será realizado y antes de un año, tendrás una hija.” Lo que dijo la rana se hizo realidad, y la reina tuvo una niña tan pero tan, pero tan preciosa que el rey no podía ocultar su gran dicha, así que ordenó una fiesta.

La fiesta se llevó a cabo con el máximo esplendor y pomposidad, y cuando llegó a su fin, las hadas invitadas, fueron obsequiando a la niña con los mejores y más portentosos regalos que pudieron: una le regaló la templanza, otra la belleza, la siguiente riquezas, y así todas las demás continuaron mimándola, con todo lo que alguien pudiera desear en el mundo.

Cuando la décimoprimera de ellas había dado sus obsequios, entró de pronto la décimotercera, quien no había sido invitada por su fealdad. Ella quería vengarse por haber sido excluida de la celebración, y sin ningún aviso, gritó con voz espeluznante y fuerte: “¡La hija del rey, cuando cumpla sus quince años, se punzará con un huso de hilar, y caerá muerta inmediatamente!” Y sin más decir, dio media vuelta y abandonó el salón. Todos quedaron atónitos, pero la duodécima, que aún no había anunciado su obsequio, se puso al frente, y aunque no podía evitar la malvada sentencia, sí podía disminuirla, y dijo: “¡Ella no morirá, pero entrará en un profundo sueño por cien años, hasta que conozca el amor verdadero!”

El rey trataba por todos los medios de evitar aquella desdicha para la joven. Dio órdenes para que toda máquina hilandera o huso en el reino fuera destruido. Mientras tanto, los regalos de las otras doce hadas, se cumplían plenamente en aquella joven. Así ella era hermosa, modesta, de buena naturaleza y sabia, y cuanta persona la conocía, la llegaba a querer profundamente. Pero lamentablemente no podía ser una adolescente normal y feliz, estaba tan sobreprotegida y cuidada que cada cosa que emprendía debía realizarla con un ejército de guardias y sirvientas que la seguían a todos lados tratándola como un delicado cristal. No tenía aventuras, soledad, pasiones, ni privacidad y así poco a poco la adolescente se fue transformando en una flor marchita al momento que se convencía y se reafirmaba a sí misma que estaba maldita.

– Quiero ir a nadar al manantial- decía la princesa

– No porque puedes ahogarte- decían los reyes

– Quiero ir a caballo por el bosque

– No porque puedes caerte

– Quiero tener amigas

– No porque pueden dañarte

– Quiero, quiero, quiero….

Y así ante cada cosa que ella pedía recibía un gran y tajante ¡NO!

Pues a todo aquello que la princesa intentaba hacer se le era negado, debido al miedo de sus padres a que algo le pasara.

Así llegó ese día en que la princesa se dio por vencida, aceptó su maldición tal como un contrato hubiese firmado y decidió esperar a que llegara el día en que se dormiría por 100 años. Se colocó su camisa de dormir y espero, esperó y simplemente esperó, y en esa espera se durmió hasta que pasaron 100 años.

Y cuando despertó estando ya vieja y tullida, se dio cuenta que la maldición había ocurrido y que había pasado toda su vida creándosela ella misma, ayudada por las constantes repeticiones del exterior que terminaron por convencerla de su malograda vida.

Finalmente, justo antes de morir, tuvo un momento de lucidez, tal como si una ampolleta se encendiese en su interior, se dio cuenta que la maldición se la había provocado ella misma, el conjuro del hada había sido una profecía autocumplida, y en ello fue tal la decepción y la frustración por el desperdicio de toda una vida, que ya vieja y cansada de estar en la cama, camino hasta el cuarto prohibido del reino y allí encontró el último huso, cortó su muñeca en la aguja y allí murió sola y desangrada.

Muchos cuentan que en ese momento el reino completo comenzó a marchitarse, ya no nacieron más bebes y por lo tanto todos se hicieron viejos, el castillo se llenó de maleza venenosa y barro hasta desaparecer por completo.

Hoy ya no queda ningún rastro de esta historia y se duda de la existencia del Reino, por lo tanto muchos dicen que nunca existió.

Sin embargo, cuentan los que cuentan cuentos, que esta doncella se aparece aún en los sueños de las mujeres que están dormidas y entregadas un poco a la vida un poco a la muerte.

Trabajo personal: Estas preguntas te ayudarán a revisar si eres una doncella dormida.

¿Hay algún suceso de la historia de vida de mis padres o abuelos, que espere con firmeza también en mi vida?

Ahora puedes identificar con claridad ¿Cuáles son los mandatos ancestrales y familiares que tienes para tu vida?

¿Con que nivel de firmeza los crees y esperas?

¿Qué puede pasarte si realizas tu vida esperando el cumplimiento de un contrato con firmeza?

¿Cómo crees que puedes cancelar estos contratos?

¿Cómo será tu vida cuando canceles estos contratos?

¿Qué es aquello que siempre has deseado hacer pero nunca has realizado por miedo?

¡Mujer, despierta, la vida es completamente tuya! Atrévete a romper con los mandatos ancestrales que te limitan y ser completamente tú. Honra a tus ancestros, únicamente siendo feliz y auténtica, suelta los dolores y cargas que no te pertenecen, así podrás honrar la vida y a todas las futuras generaciones.

Creadora de Cántaro Sagrado, psicóloga y psicoterapeuta dedicada a la investigación y resignificación de memorias uterinas. Le apasiona escribir, danzar, viajar y acompañar a otras mujeres en su proceso de sanación. Es por ello que hoy su trabajo busca sanar la raíz de todo lo que pueda dificultar el máximo despliegue del propio potencial en el presente, para que vivamos en este mundo como mujeres y hombres cada día más en paz.

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