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Prólogo a la 1° Ed. de Relatos del cántaro

Ilustración obsequiada por la artista visual Camila Zaccarelli


Ya salió a la venta la 2° Ed. de mi primer libro RELATOS DEL CÁNTARO [Las historias registradas en los úteros de las mujeres de un mismo linaje], si aún no lo conoces, te invito a leer el prólogo a la primera edición, si roba tu corazón puedes conseguir tu ejemplar desde acá.


Introducción

Un día, guiada por un impulso ancestral que hasta entonces aguardaba silencioso dentro de mí, comencé a escribir. Una parte de ese ímpetu venía de mi abuela materna Mercedes, quien desde joven escribía un diario de vida para acompañar su dolor y soledad.

Cuando cumplí 15 años, le pedí me obsequiara uno de sus diarios, allí ella había escrito una serie de 18 poemas en prosa y verso entre los años 1987 y 1989. Uno de ellos se titulaba “Jimena” (mi nombre mal escrito por cierto) y relataba la madrugada de mi nacimiento en casa. En particular me causaba especial curiosidad, ya que era el único que hablaba acerca de mi origen, sin embargo mi abuela durante muchos años no me permitió leerlo.

Más tarde, para mi sorpresa, cuando al fin lo leí, el poema no decía más de lo que ya sabía y me habían contado mis padres, había nacido en casa en un parto totalmente improvisado. Más allá de causarme dolor o enojo (que era aquello de lo que mi abuela me protegía), esta historia me llenó de admiración hacia mi madre, además de una fuerza vital inexplicable que hasta hoy siento en cada uno de los proyectos creativos que concibo, gesto y doy a luz.

Cuando a los 17 años consolidé mi gusto por el arte de escribir, lo hice por la misma razón que mi abuela: el deseo de sanar. En principio fue por pasatiempos de niña, luego las penas del desamor, la soledad o el rechazo, más tarde la escritura tomó el rumbo de curar las heridas aún más profundas en mi vida, aquellas llagas antiguas que sin saberlo para ese tiempo, había heredado desde mi árbol genealógico.

Cuando me di cuenta que a través de la escritura podía transcender memorias, comencé a escribir más y más. Con el tiempo escribí tanto, que se revelaron secretos familiares. Fue ahí cuando descubrí que el dolor emocional, que en ocasiones sentía, llevaba una carga ancestral y por lo tanto no pertenecía a mi historia biográfica.

Ese dolor transmutó a través del proceso creativo, y posteriormente, cuando ya comencé a compartir mis escritos con otros, me di cuenta que con las palabras se podía hacer magia, ya que muchas de las mujeres que mencionaban haber leído alguno de los artículos o cuentos en mi web, me escribían de forma personal mencionando lo sanador que les había resultado su lectura. Esto me sorprendía gratamente, y me daba a entender que el único ingrediente secreto, dentro de todo proceso curativo a través de una obra de arte que se contempla, es el amor que el propio autor pone en ella, y en todo lo que escribía claramente había un infinito amor.

El diario que me regaló mi abuela para mi cumpleaños número 15, estaba escrito hasta la mitad, pues la otra mitad de las hojas (que estaban en blanco) comenzaba con un poema a los abuelos que yo había creado alrededor de los 11 años para un evento de celebración en el colegio donde estudiaba. Cuando tomé consciencia de por qué ese diario no había sido completado por mi abuela, encontré el sentido de escribir este libro y lo importante que era para mí su concreción. Así, como forma de completarlo simbólicamente y sellar aquello que había iniciado Mercedes, decidí llevar siempre conmigo una pequeña libreta roja donde plasmaría todo aquello que fuese inspirado en viajes y acontecimientos de la vida.

El rojo es el color de la sangre, la menstruación, el útero, la placenta y el corazón, es el color de nuestros lazos sanguíneos, por lo tanto, comprendí que todos los pensamientos, sentimientos e inspiraciones que estaban plasmadas en esas hojas, eran la voz de todo mi árbol genealógico, especialmente de las mujeres que a causa del contexto sociocultural de su época, debieron guardar silencio, llevándolo como un estilo de vida ineludible que más tarde muchas generaciones también cargarían por fidelidad.

Cada escrito que ponía en esa minúscula libreta de bolsillo, curaba una parte de esa memoria y a la vez traía al presente una fuerza ancestral olvidada, y así fue durante varios años. Escribí mucho entre el 2013 y 2016, algunos escritos sólo los guardé para mí y jamás fueron leídos a terceros, otros fueron obsequiados a quienes los inspiraron y otra parte fue publicada en la web y/o exclusivamente en este libro.

Un 15 de diciembre de 2016 exactamente para el cumpleaños número 54 de mi madre, vi en mi libreta un montón de relatos escritos de puño y letra. Sentí tanta emoción y tanto amor, que fue un momento cúlmine de mi existencia hasta ahora, en ese instante recordé que de pequeña siempre soñaba con escribir un libro, luego lo olvidé y me dediqué a otras cosas, hasta que finalmente volví a recordar este sueño y fue cuando me decidí a publicar.

Sobre el corazón del libro

Todos los relatos que aquí se presentan, son escritos plagados de locura, fantasía, surrealismo y reflexiones que fueron inspiradas desde el árbol de las memorias uterinas. Con ello mi intención es referirme a los espacios físico, psíquico y emocional que contienen las historias familiares de hombres y mujeres, especialmente aquellas de carácter matrilineal. De esta forma los relatos del libro, toman una parte implícita de las historias de vida de mi madre, abuelas y bisabuelas, además de mi propio proceso de sanación y el trabajo terapéutico realizado desde 2013 con grupos de mujeres en Chile, Argentina, Paraguay, Colombia, México, Portugal y España.

Por lo tanto, no podría asegurar exactamente cuál es el origen que inspira esta obra, ya que nace de episodios, sueños, emociones, desafíos y unas cuantas cosas más vividas, observadas y escuchadas que me llevaron a visualizar dentro de mí las historias aquí relatadas. Sin embargo, debo destacar que “Relatos del Cántaro” surge por sobre todo de mi deseo de que las mujeres nos liberemos de mandatos ancestrales obsoletos, y por supuesto de la intención de transmitir la capacidad de sanación presente en las palabras.

Es por todo lo anterior, que hoy visualizo este libro como una obra digna de estar entre los tesoros más cercanos a una mujer y en toda reunión circular que éstas realicen,  ya sea con la finalidad única de regocijarse contándose historias en compañía de un rico té de hierbas o trabajando en profundidad las temáticas propuestas, como parte de un proceso guiado a lo largo del tiempo.

Las historias de esta obra, transcurren en una espiral que representa los ritmos y etapas de aquellos ciclos internos,  que estamos una y otra vez transitando a lo largo de la vida. En este fluir se tocan temas universales como: los ritos de paso, la relación madre e hija, el reencuentro con la tribu, la sombra, la resiliencia ante las crisis de vida, la sanación de las memorias heridas de la sexualidad, la muerte y el renacer llena de medicina desde el fango, entre tantos otros temas colectivos presentes en toda familia.

Por lo tanto la primera edición se presenta en 27 relatos que exponen de forma simbólica un viaje entre el cielo, la superficie y el inframundo, dejando en claro la dinámica que nos lleva a estar en constante movimiento corporal, emocional, mental y espiritual.  Sin embargo, el crecimiento personal y la propia revolución interna nos van llevando a transitar esos caminos desde una transformación espontánea de nuestro bosque uterino, que nos impulsa a contemplar, cada vez más,  las situaciones de forma asertiva y en paz. Por el contrario, si no ocurre la alquimia, seguimos repitiendo patrones familiares, pues no conocemos una mejor respuesta ante la vida, más que la que ya hemos heredado de nuestro hilo rojo.

En referencia a este ciclo, se verá que los cuentos están divididos en siete capítulos, cuyo objetivo es dar énfasis a los hitos que fui percibiendo en el transcurso de trabajar en sanación con mujeres. De este modo nos encontramos con: Rito iniciático, Memorias, Dolor, Tribu, Alquimia[1], Mujer Medicina y Trascendencia.

El capítulo I “Rito iniciático” comienza con el Despertar de Eva, una propuesta revolucionaria que nos lleva a dar un giro a este relato mítico, planteando la curiosidad de la mujer como una llave que la incita a ir más allá de sus límites, y no como algo que la conduce a un castigo o una maldición para su vida, su linaje o incluso el género femenino. Por lo tanto, es una propuesta que desprograma y quiebra el paradigma imperante, que nos ha mantenido durante tanto tiempo demonizando la iniciativa de la mujer en la vida en todos sus aspectos,  pero sobretodo, en cuanto al empoderamiento respecto a la sexualidad femenina.

Así también, la llegada de la menstruación es un hito clave que se toca en este capítulo. Psíquicamente la mujer abre su consciencia a posibilidades más profundas de pensamiento, pudiendo comenzar a pulir la intuición, herramienta que la lleva a percibir más allá del mundo visible. Por mi parte, llegué a sentir que con cada sangrado, mi alma descendía a profundidades donde hacía consciente un dolor heredado, que antes de comenzar a menstruar, pasaba inadvertido. De todas maneras, debo destacar que el libre discernimiento siempre ofrece la posibilidad de atravesar este umbral hacia lo desconocido o quedarnos donde estamos.

Luego aparece el capítulo “Memorias”. Aquí se alude al “don de recordar”, ya que desde que el útero vive su primer sangrado recuerda, recuerda muchas cosas, recuerda más de lo que sus ancestras lo prepararon para conocer.  Recuerda tanto, que llega al fondo de la herida familiar de la que es gestador, aludiendo aquí al capítulo: “Dolor”. Éste refiere especialmente a la memoria familiar herida que es clave mirar, abrazar y trascender como forma de avanzar en el propio proceso de sanación. Esta herida habla por sobre todo de los integrantes no vistos, excluidos  y/o desterrados del árbol, las discordias madre/hija, la repetición de patrones de dolor y aflicción que pueden llevar a la sensación de morir en vida sin lograr renacer.

Si una mujer se da permiso de navegar en las heridas de su historia familiar, estará más cerca de su verdadera “re-evolución”. Sin embargo, en principio este proceso puede ser muy confuso tanto para la propia mujer como para quienes están cerca de ella, ya que al aceptar profundizar la propia herida, se puede desencadenar la crisis, espacio que comúnmente se identifica como algo negativo. Es ese dolor el que nos impulsa a buscar la “Tribu”, dónde apoyadas en otras mujeres encontramos las agallas necesarias para transitar el camino del autoconocimiento.

La pertenencia a un clan de mujeres nos conduce a vivenciar la sanación de muchas memorias de separación, soledad, desarraigo y dolor que porta nuestro ADN desde varias generaciones atrás. Así el trabajo en tribu genera “el darse cuenta” del resabio de dolor compartido por la memoria uterina universal. Esto último refiere a que las memorias heridas que llevamos respecto a nuestro linaje familiar, están conectadas a las memorias de la humanidad: las guerras, los saqueos, los abusos y violaciones, la quema de mujeres en la inquisición, la represión con el cuerpo y la sexualidad catalogándolas como pecado, entre tantas otras. La necesidad de sanación de estas memorias, está muy presente en todos los procesos sociales que aún nos encontramos sin resolver en nuestra psique.

Si vamos aún más profundo en el viaje espiral del libro, llegamos al quinto capítulo “Alquimia”, el momento de la transformación interna en que nuestros dolores florecen, representando diversas virtudes que iluminan nuestras vidas e inspiran a quienes nos rodean. Esta transición es el momento clave en que aprehendemos una nueva lección para la vida, es la mujer que se levanta del pantano en que estaba enterrada y dice: ¡Basta, me rindo a la muerte sin miedo para renacer! Este poderoso impulso nace desde la fuerza, sostén y sanación que nos otorga la tribu, sea ésta concreta o corresponda a una imagen interna.

Dentro del proceso de alquimia que detona la tribu despierta además la consciencia de “Mujer Medicina”. En esta parte del libro encontrarás la personificación de todos los aspectos sabios y sanos que llevamos dentro. La Mujer Medicina es aquella que sabe muy bien cuál es el don que ella tiene para ofrendar al mundo. Por lo tanto, este capítulo representa la versión sana y luminosa que despierta en nosotras, después de la superación de una crisis de vida. Aquí encontramos al aspecto sabio de la mujer, que se retira en soledad con tal de encontrarse a sí misma, a la que sana su corazón y lo contiene como una madre, a la que concilia sus propios sueños incluso en los instantes más caóticos, a la que conecta con el espíritu humeante, elevando rezos al cielo y a la que teje sus sueños y anhelos de vida.

Finalmente, llegamos a “Trascendencia”, el momento clave de nuestra existencia en que abandonamos el cuerpo físico para ser una con las estrellas. Y esto no necesariamente tiene que ver con la muerte definitiva del cuerpo, sino que refiere a todas las defunciones que experimentamos a lo largo de la vida como parte de las crisis, impulsándonos a lograr el total desapego de las situaciones para finalmente, hacernos una con el todo. Esta consciencia universal de unidad, a mi parecer, es uno de los más grandes logros espirituales a los que podemos llegar en esta vida.

Por lo tanto, este ciclo vital completo lo vivimos tantas veces como nuestra alma lo requiera y en el orden que el sabio interior guíe. Sin duda, el momento de la trascendencia se aplica a muchas instancias que involucran desapego, superación de retos y desafíos espirituales de forma constante, llevándonos a un nuevo nivel de consciencia. Finalmente, cuando el alma trasciende una situación de dolor, ocurre el rito iniciático  y así comienza el ciclo nuevamente:

             Después de una de tus tantas muertes, adquieres un nuevo nivel de consciencia, con él ya puedes avanzar más profundo en el viaje de la vida. Mientras más al fondo de la espiral estás, más recuerdas, incluso descubres un dolor más atávico. Esa herida se transforma en un impulso para encontrar a tu propia tribu, la que con el tiempo se convierte en tu hogar. En él despliegas toda tu luz y toda tu sombra, atreviéndote a iniciar un nuevo proceso de alquimia. De esa transformación, surge desde el fango la Mujer Medicina, aquella que descubre el amor que habita dentro de sí misma, y ese sentimiento resulta tan vasto e infinito, que trasciende la materia, el tiempo y el espacio.

Mis deseos para quien lea

 Con este libro ya materializado, espero que la magia que sentí al escribir cada una de estas palabras durante estos años, traspase el límite espacio temporal y llegue a ti. No sé tu nombre, no sé en qué lugar del mundo estás, pero en este instante exacto la sincronía nos conecta por algo superior que ni tú ni yo comprendemos.

Deseo que estas letras lleven amor y luz a la parte de tu alma que lo requiera. Cada escrito fue para mí, un mensaje que alquimizó una memoria, y para ello cada palabra fue un ingrediente especialmente elegido desde el alma, el útero y el corazón.

Que este preciado conjunto de letras hiladas cuidadosamente en amor y templanza, siempre esté presente en los momentos significativos de tu vida, esté en tus reuniones mágicas, esté cuando requieras inspiración, esté en tus lecturas antes de dormir, esté cuando caigan lágrimas y también esté cuando sientas regocijo de vivir.

Deseo que cuando te sientas confusa, encuentres la palabra precisa que tu alma necesita.

[1] En la primera edición “Transición”.

Por Ximena Nohemí


 

Creadora de Cántaro Sagrado, psicóloga y psicoterapeuta dedicada a la investigación y resignificación de memorias uterinas. Le apasiona escribir, danzar, viajar y acompañar a otras mujeres en su proceso de sanación. Es por ello que hoy su trabajo busca sanar la raíz de todo lo que pueda dificultar el máximo despliegue del propio potencial en el presente, para que vivamos en este mundo como mujeres y hombres cada día más en paz.

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