Carta de RECONCILIACIÓN de un hombre

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Por: Benjo Podlech
Psicólogo, Coach Transformador y Hombre medicina
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Si ves a un hombre, no deposites en él toda tu rabia y decepción, míralo como un ser con su lado femenino y masculino frente a ti, que quiere conocerte y compartir como amigo, amante o hermano. Lo mismo para los hombres que nos atrevamos a abrir nuestro corazón y a aprender de ustedes esa delicadeza, ese tacto con la vida que es medicina al espíritu.

Así nuevas formas de amar desinteresadamente emergen cuando la paz es la causa y efecto de nuestro paso a paso por los momentos, situaciones y las personas”.

Así fueron las últimas palabras del pasado artículo “carta de un hombre para la paz con lo femenino” que hoy quiero hacer una segunda parte, con un año más de experiencia y de observar la sutil y gran diferencia entre comunicar y transmitir.


Transmitir

Si el año pasado intenté comunicar un anhelo y hacer una invitación, esta vez quiero transmitir lo que mi corazón siente y he podido experimentar en directo por distintos lugares y personas.

Es así que me abro a dar una voz, para aportar una semilla en esta infinita danza entre hombre y mujer, lo masculino y femenino.

Para comenzar quiero dar las gracias, a cada círculo de mujeres que trabajan con el sagrado femenino, que me han ido traspasando sus conocimientos y sabiduría sobre los ciclos de la mujer, el poder de su útero, las memorias que han recibido y principalmente, su poder de transformarse y transformar.

Ha sido un regalo ver el poder de la mujer en sus dos corazones: en el de su pecho y el de su útero

Así también agradezco a que poco a poco, más hombres han ido abriendo y están más dispuestos a abrir su vulnerabilidad, a reconocer la propia ignorancia para expresarse y desarrollar una mayor escucha a sus sentimientos y de las demás personas.

Comienzo agradeciendo porque para reconciliar el masculino y femenino en el interior – para así poder hacerlo en el exterior o con otros – es necesario poner la atención y energía en los detalles, en lo pequeño, en los gestos de voluntad de cada ser humano.

Es por ello que agradezco todo gesto de interés y principalmente de acción en hombres y mujeres. Gracias mujeres por reunirse y sanarse juntas y gracias hombres por intentar abrir sus sentimientos.

Se invocó la paz hace un año, ahora se invoca la reconciliación.

La reconciliación es un camino, un proceso constante que es tanto interno y externo.

Se puede comenzar enfocando la consciencia en aceptar la herida que hay dentro en cada mujer y hombre. ¿Qué quiere decir la herida en cada mujer y hombre? Significa tener presente que ese niño y niña, que ahora son adultos,  recibieron ciertas experiencias que llevaron a generar algunas maneras de protección o de huida, ante el amor o la entrega, por miedo a ser dañados y sufrir.

Compasión

Si tienes presente que no eres la única que tiene heridas, sino también los hombres las tienen, entonces se abre una dimensión más profunda: La medicina de la compasión.

La compasión con uno mismo: ver tu esfuerzo, tu paso a paso, tus intentos de seguir avanzando o superando cualquier situación. Si logras una mirada de amor hacia tu historia y lo que eres hoy, entonces será más probable que tengas esa actitud compasiva ante lo masculino y femenino.

La compasión se va alimentando poco a poco, porque no nos enseñaron a hacerlo. El acto de intentarlo en cada parte de ti y lo que haces, hace que la vida se experimente de manera más nutritiva.

Para lo anterior se necesita voluntad. La voluntad es la madre de toda transformación y puente entre la consciencia y la acción.

Voluntad para abrir un espacio compasivo contigo mismo y los demás, para abrir la puerta a la reconciliación entre lo masculino y femenino.

Reconciliación

La reconciliación es una vibración, un acto energético de respetar la diferencia, formas y ritmos, como una aceptación y valoración compartida. Tal como el corazón lo hace al tener más de una emoción al mismo tiempo.

¿Cómo esa energía se manifiesta en mi interior? ¿De qué manera puedo reconciliar mi masculino y femenino interno?

Lo interesante de estas preguntas, que nadie tiene la autoridad para dar una respuesta absoluta. A lo más se puede compartir ciertas experiencias, donde sigue siendo tu propio interior y consciencia la que va a responderlo. Por lo que simplemente te quiero compartir lo que mi vida me ha mostrado sobre ello:

Para que se active la vibración de reconciliación interna y así también en la externa, ha sido primero por tomar una DECISIÓN. Si, tal como lo estás leyendo, una decisión. No solo una elección mental y racional, sino una decisión que vayas con todo lo que eres, para generar esa reconciliación.

Si decido intentar reconciliarme, se abre las puertas de la transformación.

Reconciliación Interna

Si hay una parte de mí mismo que me molesta, me incomoda, me da vergüenza o simplemente no quiero ver, eso es un gesto de no reconciliación contigo mismo. Porque precisamente hay ciertos elementos de nuestra sombra que pertenecen a lo femenino o masculino.

La sombra de la energía femenina y masculina tiene varias direcciones: Lo femenino y masculino interno y externo, sumado a cómo cada mujer y hombre se relaciona con ambas energías, dado que hay mujeres con una expresión más “masculina” y hombres con una expresión más “femenina”, que vamos a profundizar en un futuro artículo junto a Ximena.

Por ahora simplemente diré características generales de las sombras en lo femenino y masculino.

Sombra de la energía Femenina: La energía femenina en término generales está relacionada a la receptividad, sensibilidad y constantes flujos internos de movimiento. A nivel de la sombra sería cualquier juicio o bloqueo para vivir y expresar esta energía a nivel interno y externo.

Sombra de la energía Masculina: La energía masculina en general está relacionada con la iniciativa de ir hacia lo que se quiere, una energía que da, de tomar decisiones y de protección. En su sombra, se expresa en falta de iniciativa, miedo a equivocarse y sensación de desprotección.

Para aterrizar esta idea te quiero graficar un breve ejemplo: La vergüenza, es decir, sentir que se expone una parte de ti a los ojos de otros que no quieres que sea vista, provoca que reacciones intentando esconderte o salir de ese lugar que te sientes observado. La vergüenza en hombres y mujeres, se puede explicar diferente:

Esa sensibilidad, en el caso del hombre, vendría por su lado femenino que quiere decir que está receptivo a la mirada del otro, y si siente que lo están mirando y enjuiciando, comienza a sentir la angustia o displacer, haciendo que reaccione escondiéndose o escapando.

Entonces si el hombre comienza a sumar aceptación y compasión a su vergüenza, poco a poco, entenderá que si se acepta a sí mismo, se contiene a sí mismo y se nutre, no tendrá nada de qué avergonzarse de que lo vean. Entonces si honra su femenino en palabra y acción, podrá poco a poco sentirse tranquilo de quien es independiente de quien lo esté mirando.

En el caso de la mujer al sentir la vergüenza, en muchos casos es porque no está segura de lo que piensa o no confía en su punto de vista, lo cual reflejaría que su energía masculina de hacer valer su voz, está siendo coartada de hacerlo.

Entonces si construye confianza en su masculino, en su energía de tomar la iniciativa, de poner su voz sin expectativas de hacerlo bien, sino simplemente valorar que puede compartir una visión única, entonces poco a poco cambiará su experiencia de sentir sufrimiento o incomodidad de abrir su punto de vista, para evolucionar a disfrutar de hacerlo.

Ama tu timidez, ama tu masculino interno, y este va a resonar con tu intención para darle voz a tu interior en el mundo.

Y así cada intento es sagrado, cada momento de consciencia es un tesoro.

Transformación

Reconcíliate con quien eres, con todas tus partes, y así ábrete a reconciliar lo masculino y femenino.

Las transformaciones comienzan por solo que una persona lo intente y lo haga. Sé tú una de esas personas y regálate la posibilidad de vivir en paz y reconciliado con lo que eres: masculino y femenino, luz y sombra, amor y transformación.

Para terminar esta segunda versión, les quiero compartir un poema que escribí para entregarme a ser guiado por la vida y así sentirme reconciliado con la existencia:

“Me entrego a ti vida, en completo servicio.
Guía mis pasos, para que mi libre albedrío vaya hacia lo nutritivo.
Sostiene mi vulnerabilidad, que desde ese espacio sagrado entró en lo más sincero de mí mismo.
Abraza mis colores y formas, que el cariño me permita crecer en la sana aceptación.
Permíteme ser un ser humano, donde cada día me mire con más compasión.
Señálame lo que necesito para crecer y ser, que junto a ti vida el viaje se hace más especial de lo que ya es.
Y perdona por cada momento en que no me trate bien a mí mismo, porque la manera de honrarte vida, es honrándome a mí mismo y a mis relaciones, ya que ahí estas querida vida tan activa y presente.
Me entrego a ser tu eterno estudiante, donde cada toma consciencia sea tu caricia en todo lo que soy”. 

Ahó metakease

 

 

 

Creadora de Cántaro Sagrado, psicóloga y psicoterapeuta dedicada a la investigación y resignificación de memorias uterinas. Le apasiona escribir, danzar, viajar y acompañar a otras mujeres en su proceso de sanación. Es por ello que hoy su trabajo busca sanar la raíz de todo lo que pueda dificultar el máximo despliegue del propio potencial en el presente, para que vivamos en este mundo como mujeres y hombres cada día más en paz.

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