Hombre y mujer: Una relación auténtica con la naturaleza

Posted on Posted in Inspiración

Texto escrito por:

Ximena Nohemí Ávila Hernández
Psicóloga Clínica dedicada al desarrollo de la mujer
www.cantarosagrado.cl

Benjo Podlech
Psicólogo y Coach Transpersonal

Queremos invitarte e inspirarte a vivir una espiritualidad simple y genuina, una espiritualidad que nace del contacto sutil y en completa humildad con la naturaleza. No necesitas nada para rendirte a ello e iniciar tu viaje, sólo tu corazón abierto y dispuesto a percibir con una auténtica mirada cada una de las medicinas que la gran madre-padre universal tiene reservadas para ti.


UNA AUTÉNTICA RELACIÓN CON LA NATURALEZA

Visión de un hombre

Por Benjo Podlech

Madrecita tierra, pachitamama, te siento en mis pies y respiro en cada brisa que tu infinito misterio me toca, me traspasa y me hace sentir vivo, muy vivo.

La naturaleza en el sur de Chile, gracias a mi padre y madre que nos llevaban junto a mis hermanos de vacaciones una vez al año, fueron mis primeros contactos con mucho tacto con la madre tierra. En ese entonces era muy tímido y no sabía relacionarme bien con las personas.

Por lo que mi primer vínculo con el mundo, fue con la naturaleza, con sus lluvias torrenciales,  los aromas del rocío de la mañana, ese firmamento infinito de estrellas por la noche, esa flora y fauna tan diversa, y una relación cercana con los animales.

Sumado a mi gran sensibilidad y percepción de lo invisible y lo sutil, me sentí cómodo y a gusto con ella. Puedo decir entonces que me sentí aceptado y escuchado de niño por la madre tierra antes que por los humanos.

Fueron pasando los años y me tocó aprender más profundamente de este hermoso planeta azul, gracias a que llegaron a mi vida las medicinas y tradiciones indígenas como los temazcales y rituales de Ayahuasca y Aguacoya (San Pedro),  experimentando en las montañas de Chile la sabiduría de espíritus, elementales, apus y  guardianes, para darme cuenta que el respeto por uno mismo comienza por respetar a la tierra.

Y me fue todo familiar, sabía escuchar el movimiento de las plantas, los espíritus protectores, los elementales, sintiendo vida tras vida, en un respeto mutuo donde cada cosa tiene su lugar y función para algo más grande.

Fue así que por más heridas que tuviera por mi historia, miedos, inseguridades, máscaras, podía como hombre mostrar mi ternura al tocar un árbol, acariciar un animal y bañarme en un río. Era como que la naturaleza siempre estuviera a la espera de esa danza, de ir hacia ella para recostarme, dejarme caer y respirar.

Entonces fui profundizando y comencé a cuidar de mi cuerpo como recipiente y reflejo directo de la tierra, a ver mis emociones como el agua del mar, ríos y lagos, que se mueve y tiene ciclos; a mi fuerza e impulso como el fuego por la noche en medio de la naturaleza, siempre firme y dando calor y a mis palabras como el aire de una brisa o un huracán. Soy parte de la tierra porque estoy hecho de sus elementos.

Comprendí entonces que no era una creencia o algo reducido a algo subjetivo, era una relación que más personas compartíamos en todo el mundo: ser auténticos con la naturaleza.

Comencé a ser auténtico en mi vida en todo ámbito, practicando lo que había recordado de vincularme con la naturaleza de maneras tan diferentes y la vida comenzó a cambiar más rápido, mis procesos fueron más profundos y mi mirada fue evolucionando: estaba yendo al ritmo de la tierra.

Y así por dar un ejemplo de esa relación auténtica conmigo mismo para poder tener un vínculo genuino con la naturaleza, citaré una experiencia que escribí cuando estuve por primera vez en la isla de Ibiza el pasado 16 de Marzo por 4 días. Iba curioso por tantos comentarios de todo tipo que había escuchado de la isla. Al llegar lo primero que hice fue respirar la energía de la isla, escuchar su presencia, es decir, tratarla como un ser vivo. Lo cual hizo que percibiera que tenía una energía femenina con mucho carácter. Entonces me sintonicé con aquello que sentí y comencé a moverme por la isla. Fue así que gracias a una amiga terapeuta italiana que me recibió en su casa, fui a una playa poco conocida en Ibiza, con aguas verde azules, con no más de 100 metros de ancho de la orilla. Me quede observando tanta belleza hasta que decidí meterme al agua:

Este bello lugar, es la primera playa que tuve el regalo de bañarme y que no es muy conocida en Ibiza. Y eso no fue todo, ocurrió algo que de sólo recordar me conmueve: entré a esa agua al comienzo fría y luego muy rica. Nadé abriendo los ojos, viendo la transparencia del agua y las rocas. Nadé como un pez, feliz y disfrutando cada segundo. Me acerqué a la roca del frente que se ve en el video y me senté estando en el agua en una roca pequeña. Cerré los ojos, medité unos segundos y comencé a hacer un rezo a la madre tierra (tal como aprendí y hago en las ceremonias). No pude evitar hacer una ofrenda y le canté un ikaro. Se sintió que esa energía invisible de la naturaleza escuchó. Luego nadé hacia una cueva y volví a cantar un ikaro con todo mi corazón. Para ya después nadar de vuelta a la orilla. Sólo que a la mitad, me detuve por intuición y me dejé flotar de espalda, suelto y entregado. Y ocurrió una maravilla: pequeños peces se acercaron a mí y me empezaron a tocar la espalda, brazos y cuello. Se sentía como una caricia de la naturaleza en respuesta al rezo recién puesto. Agradecido volví a nadar, llegue a la orilla y me deje secar al sol y a los 30 segundos aparece un gato que se me acerca y ronronea para que le haga cariño”

Esta experiencia para mí resume que la naturaleza responde a quien la respeta y le habla directamente, con una belleza sublime que toca profundo el corazón. Te invito a que como hombre seas lo más auténtico posible con ella y aunque no entiendas nada racionalmente, seas amoroso, tierno, y humilde cada vez que te permitas sentirla, que te permitas dejarte caer, que recibas el apoyo incondicional de una naturaleza viva que solo sabe cambiar, adaptarse y evolucionar integrando, sin juzgar, sin exigencias, sólo te acoge. Déjate caer sobre ella, practica la rendición al dejar de luchar unos minutos, de no esforzarte, y permite que te envuelva. En ese momento de experiencia directa, te sentirás parte de algo más grande que tú y que está contigo incondicionalmente como madre-padre.

¿Has visto como la luna alumbra la noche y cuando no está se ven más estrellas?


MI RELACIÓN AUTÉNTICA CON LA NATURALEZA

Visión de una mujer

Por Ximena Nohemí

Mi relación con la naturaleza en la autenticidad surge desde hace años atrás con mi necesidad de sanar, buscar profundidad, encontrar mi sentido y lugar en el mundo y por supuesto descubrirme como mujer e hija de la tierra.

De pronto sin darme cuenta, en qué momento y lugar específico- una vez que comencé a trabajar en sanación de memorias de útero- algo despertó en mí, era un sentimiento vasto, profundo y misterioso que me invadía por completo y me invitaba a mirar la naturaleza con nuevos ojos, y sentirme como una más de la manada. Sin duda era aquella mujer salvaje que surgía desde las cenizas y que muy bien describe Clarissa Pinkola en “Mujeres que corren con los lobos”.

Desde ese segundo sabía que volver a pisar la tierra descalza o sentir el viento bailando en mi cabello jamás sería como antes. Me sentía más viva que nunca, me sentía en unidad con la madre tierra, me sentía salvaje, bruja, intuitiva y mi propia brújula en el camino. Desde que esa relación auténtica despertó en mí, muchas cosas y dolores sanaron, sabía que la naturaleza era una fuente de medicina inagotable dispuesta para todos cuantos abrieran su corazón y también sus ojos, y yo deseaba tener mis ojos bien abiertos para recibir todo lo que la tierra quisiera brindarme.

Desde esos días y hasta mi presente, relacionarme auténticamente con la naturaleza ha significado por sobretodo caminar con mis pies enraizados y mis ojos y oídos atentos a donde quiera que vaya: Desde esa sintonía, descubres que todo en la tierra está esperando ese contacto genuino, y hay voces que comienzan a llamarte por tu nombre, cuando eres capaz de vaciarte de las estructuras y creencias limitantes para abrirte al fin a la magia. Así también te espera una fuente de inspiración infinita, sólo para llegar a tu corazón y sanarte de todo lo que te duela. La tierra es una gran madre-padre y proporciona la contención, el amor, la escucha y el alimento que requieres para toda tu vida, desde niño hasta que envejeces, desde que naces hasta que mueres, lo demás son sólo inventos nuestros para hacernos la existencia difícil.

Confieso que desde que veo con estos ojos, he sanado tanto, que no tengo palabras exactas para describirlo. He soltado dolores mirando la puesta de sol, he descubierto mi sentido de vivir caminando por el bosque, he encontrado respuestas que jamás creí que iba a encontrar sólo guardando silencio al abrazar un árbol por largos minutos, he regresado al útero de la gran madre universal cuando me he sumergido en pozos de agua que están escondidos y solitarios en medio del bosque, he respirado sueños con el viento y he descubierto la felicidad en su plenitud al ver el sol salir en el amanecer.

Espero que este testimonio sea una gran inspiración para ti, ser auténtico es para mí ser inocente y genuino, y ello es la simpleza de mirar cada noche como una nueva posibilidad de ver un magnífico espectáculo ofrecido por el gran misterio, tocar una hoja con detención y sentir cada una de sus nervaduras, rendirse de brazos abiertos en las aguas del mar. Confieso también que en ese contacto genuino descubrí mi espiritualidad y con ello la posibilidad de encontrar templos en lugares sagrados que esperan por ti cuando te dispones a caminar, cerrar los ojos y meditar. Esta relación que queremos compartirte es simplemente aquella que se da con abrir el corazón y los sentidos, y dejarse abrazar por la gran madre-padre.

Caminata por mi bosque profundo

¿Te has dado cuenta que los bosques son el primer lugar donde llega la noche?

A medida que me interiorizo en éste, recojo pedazos de piel de árbol para llevarlos conmigo

Me adentro en esa espesura y es como si me fuera adentrando en mí misma, mis historias y mis vidas

Camino más profundo en absoluto silencio y soledad y reconozco que ese bosque refleja el lugar interior que aloja mi sombra

El miedo a caminar sola en esa noche boscosa, es el miedo a caminar en mi inconsciente profundo

De pronto ya no camino, cierro los ojos y sólo percibo

Camino ciega, pero con mil manos y mil pies

Aparecen voces que me llaman fuerte y claro por mi nombre

Las escucho con los oídos del corazón

Son las almas de la madre tierra que me invitan a continuar caminando

Me recojo a los pies de un viejo árbol para descansar de mi viaje

Y allí sano

Sólo sano


Conclusiones sobre la visión de un hombre

Por Ximena Nohemí

Es inspirador presenciar la rendición de lo masculino ante la gran madre-padre naturaleza, es inspirador ver como el contacto con el todo es capaz de abrir el corazón de los hombres y sanar la carga patriarcal que es puesta sobre sus espaldas catalogándolos como seres no emocionales, fuertes, siempre protectores o incluso cerrados a la sensibilidad y la ternura. La medicina más sublime es el amor que la naturaleza tiene disponible ilimitadamente para ti y para mí, y esa medicina simple y genuina espera por hombres y mujeres, no hace distinciones, sólo entra si le abres el corazón.

Rescato el que un hombre pueda contactar con sentimientos que antes no había explorado al tener un contacto genuino con la naturaleza. Tal vez ni su madre, ni su padre, ni ningún integrante de su familia se lo había explicado, pero éste puede descubrir en esa relación la ternura, la rendición y la sensibilidad, aprehendiendo un vivir desde lo sutil y lo femenino, cualidades que se perciben en su máxima expresión en ese contacto que descubres únicamente por ti mismo, en la búsqueda constante de sanar heridas.

Si bien la mujer salvaje es aquella que vive desde la intuición y el enraizamiento de su útero, rescato en el hombre salvaje a aquel que enraíza su corazón en el núcleo mismo de la naturaleza, se rinde ante su exuberancia, se reconoce humilde ante el inmenso poder creativo de la tierra, siente con todo su ser a cada ser vivo y ama profundamente, sirviendo a toda la creación por un fin mayor. Y lleva esa impronta día a día, en todas sus relaciones y adonde quiera que vaya.


Conclusiones sobre la visión de una mujer

Por Benjo Podlech

Me conmueve ver la facilidad con que una mujer se abre a escuchar, sentir y ser parte de la madre tierra. La elegancia por así decirlo con que transita el universo del sentir y cómo ello la equilibra, la hace sentir en su centro. Y su centro es la conexión, la comunión de lo que le rodea, como un recordar que son un reflejo de la naturaleza al ser y dar vida.

Comprendo más la naturaleza al escuchar la danza de la mujer con ella. Una mujer reconectada con ese poder, su poder de sanación en unión con la madre-padre tierra es una mujer que moviliza sólo con su presencia y envuelve con su corazón. Es poesía en cuerpo y alma, un suspiro de vida en esa consciencia tan profunda y tan transparente.

El hombre que deja la vergüenza, al que puedan decirle algo por mostrar su sensibilidad y se abre a vivir su relación con la naturaleza, es el comienzo de un profundo descanso, de un profundo amor que guía y acompaña. La mujer al hacerlo, su belleza se amplifica, su poder de crear se transforma en sus pies y su mirada en un dulce néctar de miel, de dulzura, de amor incondicional. Es así que la mujer, en este compartir, al llegar a sí misma nos abre a los hombres el llegar a nuestro corazón. Son pequeñas-grandes tierras, un universo lleno de misterio, lleno de vida, lleno de lo que está por crearse.


Texto escrito por:

Ximena Nohemí Ávila Hernández
Psicóloga Clínica dedicada al desarrollo de la mujer
www.cantarosagrado.cl

Benjo Podlech
Psicólogo y Coach Transpersonal
www.integralmente.cl
info@integralmente.cl

Creadora de Cántaro Sagrado, psicóloga y psicoterapeuta dedicada a la investigación y resignificación de memorias uterinas. Le apasiona escribir, danzar, viajar y acompañar a otras mujeres en su proceso de sanación. Es por ello que hoy su trabajo busca sanar la raíz de todo lo que pueda dificultar el máximo despliegue del propio potencial en el presente, para que vivamos en este mundo como mujeres y hombres cada día más en paz.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *